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ExpoAgro Contara Este Año Con Cumbre De Contratistas


El parque de maquinarias agrícolas de la Argentina presenta una antigüedad promedio cercana a los 15 años, una situación que genera crecientes desafíos en términos de eficiencia, costos operativos y competitividad

En este contexto, el sector de los contratistas rurales vuelve a poner sobre la mesa una demanda histórica: mayor acceso al crédito y con tasas de interés más bajas, que permita renovar equipos y sostener el nivel tecnológico que hoy exige la producción agropecuaria.

Expoagro-YPF y una cumbre inédita para los contratistas

La próxima edición de Expoagro-YPF, que comenzará el 10 de marzo, será escenario de un hecho sin precedentes: la primera Cumbre de Contratistas de Maquinarias Agrícolas. El encuentro es impulsado por la Federación Argentina de Contratistas de Maquinarias Agrícolas (FACMA), con el acompañamiento de la organización de la muestra y de la empresa Piersanti, reconocida por la fabricación de drapers y herramientas para la confección de rollos de heno.

El objetivo central de la cumbre es visibilizar el rol estratégico del contratista dentro del sistema agropecuario argentino y posicionar sus problemáticas en la agenda pública y productiva. Según explica Luis “Fedy” Simone, presidente de FACMA, los contratistas son responsables de más del 70% del manejo de la producción primaria, un dato que refleja la magnitud de la actividad y su impacto directo en los resultados del sector.

Un eslabón clave, pero poco valorado

Simone sostiene que, pese a su peso específico, el contratista suele ser subvalorado dentro de la cadena agroindustrial. “Muchas veces somos la variable de ajuste del agro”, señala. En ese sentido, explica que los precios de referencia que publica FACMA quedan expuestos a presiones externas y que, ante inclemencias climáticas u otros factores adversos, el ajuste de costos suele recaer sobre este eslabón.

El dirigente agrega que el contratismo no solo domina las labores de siembra y cosecha, sino que además concentra cerca del 90% de las tareas de fumigación, de acuerdo con los propios dadores de trabajo, incluidos los grandes pools de siembra. Esto refuerza la idea de que se trata de una actividad esencial para el funcionamiento del agro moderno, altamente dependiente de tecnología, logística y capital intensivo.

El problema estructural: la antigüedad del parque de maquinarias

Uno de los puntos más críticos es el envejecimiento del parque de maquinarias. De acuerdo con estadísticas internas de FACMA, una porción significativa de los equipos en uso corresponde a modelos de los años 2000, 2010, 2011 o 2015. En particular, cosechadoras y pulverizadoras —dos de las herramientas más sensibles desde el punto de vista tecnológico— presentan una antigüedad promedio de 15 años.

“Estas son justamente las actividades que más tecnología requieren”, remarca Simone. Equipos antiguos implican mayor riesgo de roturas, más tiempo muerto en plena campaña y un aumento de los costos de mantenimiento, factores que atentan directamente contra la eficiencia operativa y la rentabilidad del contratista.

Tecnología, eficiencia y crédito: un triángulo inseparable

Hablar de eficiencia hoy, para el sector, es hablar inevitablemente de maquinarias nuevas, más precisas, seguras y confiables. Sin embargo, la renovación del parque choca de frente con una realidad financiera adversa. Las tasas de interés, que actualmente oscilan entre el 25% y el 30%, resultan difíciles de afrontar en un contexto de alta inflación y márgenes ajustados.

Simone explica que el problema se agrava porque la antigüedad de las máquinas obliga a realizar desembolsos iniciales mucho más altos al momento de renovar. “Si hubiésemos podido actualizar las máquinas de manera gradual, el crédito necesario hoy sería menor. Pero cuando se llega con equipos muy viejos, el salto financiero es enorme”, razona.

Burocracia y tiempos que no acompañan al campo

A las tasas elevadas se suma otro obstáculo estructural: la burocracia del sistema financiero argentino. Desde FACMA advierten que los procesos para acceder a un crédito son lentos y poco compatibles con la dinámica productiva del agro. Las entidades bancarias suelen anunciar sus líneas de financiamiento recién en marzo, cuando los contratistas ya están inmersos en plena cosecha gruesa.

“Para nosotros, muchas veces, el crédito llega tarde”, sostiene Simone, quien reclama mayor agilidad y previsibilidad en los mecanismos de financiamiento. Contar con herramientas crediticias disponibles antes del inicio de las campañas permitiría planificar mejor las inversiones y evitar decisiones tomadas a contrarreloj.

Una mirada optimista hacia adelante

Pese a las dificultades actuales, el presidente de FACMA se muestra moderadamente optimista. Considera que, si el contexto macroeconómico logra estabilizarse y el crédito comienza a agilizarse y abaratarse, la renovación del parque de maquinarias será más accesible y el sector podrá recuperar competitividad.

La Cumbre de Contratistas en Expoagro-YPF aparece así como una oportunidad clave para instalar estos temas en el centro del debate, generar consensos y avanzar hacia políticas que reconozcan el rol fundamental de los contratistas en el agro argentino. En definitiva, se trata de fortalecer a un actor que, aunque muchas veces invisible, es indispensable para que la producción llegue a buen puerto.

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