
La fuerte caída del precio del cerdo en Brasil comenzó a generar preocupación entre los productores argentinos, especialmente en las provincias fronterizas.
En Misiones, el sector porcino advierte que la carne brasileña está ingresando tanto por canales formales como a través del contrabando, ejerciendo presión sobre los precios y la rentabilidad de la producción local.
El dato que explica buena parte del escenario es la creciente diferencia de precios entre ambos países. De acuerdo con un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea, en agosto el precio promedio del capón argentino se ubicó aproximadamente 62% por encima del valor de referencia brasileño, una de las brechas más elevadas de la última década. Desde mayo, además, la diferencia se mantiene por encima del 50%.
Mientras el precio del cerdo brasileño rondaba los 1,46 dólares por kilo vivo en enero, en agosto había descendido hasta aproximadamente 0,89 dólares, una caída cercana al 40%. El fenómeno estaría relacionado con el crecimiento de la producción brasileña y la necesidad de colocar mayores volúmenes tanto en el mercado interno como en el exterior.
Importaciones y contrabando
La presión no se limita a las importaciones oficiales. Ricardo Saraceni, presidente de la Cooperativa Frigorífica Leandro N. Alem (COFRA), explicó que en Misiones el problema se presenta por dos vías: el ingreso formal de productos brasileños y el contrabando.
Según el dirigente, supermercados y distribuidores de distintas regiones comenzaron a optar por cortes brasileños debido a sus precios. Incluso mencionó el caso de bondiolas provenientes de Brasil ofrecidas a valores muy bajos, lo que impacta sobre la comercialización de los productos nacionales.
A esto se suma el ingreso ilegal de carne por la extensa frontera misionera. Saraceni sostuvo que la situación se agravó durante los últimos meses y que actualmente llega incluso media res de cerdo brasileña a distintos puntos de la provincia.
El fenómeno preocupa especialmente por las consecuencias sanitarias y por la competencia que genera para quienes producen y comercializan dentro del circuito formal.
Menores márgenes para la cadena
La situación ya tiene impacto en la rentabilidad de COFRA. De acuerdo con su presidente, durante el último año los precios de sus productos aumentaron alrededor de 15%, frente a una inflación cercana al 30%. Esto significó una reducción de los márgenes de la cooperativa.
La producción porcina argentina, sin embargo, continúa mostrando crecimiento. En los últimos doce meses alcanzó unas 877.000 toneladas, con una expansión interanual del 11,5%, mientras que las importaciones representan alrededor del 6,2% del consumo aparente.
El problema, según el análisis sectorial, es que aun cuando el volumen importado sea relativamente pequeño, puede funcionar como referencia para frigoríficos, industrias y supermercados, poniendo un techo a los precios que recibe la producción nacional.
El reclamo de los productores
Desde COFRA reclaman una mayor intervención de los distintos niveles del Estado para controlar el contrabando y preservar las condiciones sanitarias.
La cooperativa reúne actualmente a unos 140 productores integrados y genera trabajo para aproximadamente 270 empleados y colaboradores. Su modelo de integración, que abarca desde la producción de lechones hasta la industrialización y comercialización, le permite afrontar mejor el escenario, aunque advierte que otros productores que dependen exclusivamente de la venta de animales están mucho más expuestos.
El temor es que, si la brecha de precios se mantiene, la presión sobre los márgenes termine provocando una reducción de la producción y afectando el empleo vinculado a la actividad.