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Maíz: una Mayor Densidad Permitió Obtener Hasta 1.500 kilos Más Por Hectárea


Un ensayo realizado por el INTA en San Luis mostró que aumentar la cantidad de plantas por metro cuadrado puede mejorar significativamente los rindes cuando las condiciones de humedad son favorables. El trabajo también advierte que la estrategia no funciona de la misma manera en todos los ambientes ni con todos los híbridos.

La densidad de siembra aparece como una de las variables que puede marcar diferencias importantes en el rendimiento del maíz. Un ensayo realizado por el INTA San Luis, bajo condiciones de secano, registró una mejora promedio del 27% al pasar de 5 a 8,5 plantas por metro cuadrado.

El trabajo, desarrollado por el grupo de Producción Agrícola de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA San Luis, en Villa Mercedes, evaluó ocho híbridos comerciales. Con la mayor densidad se alcanzó un rendimiento promedio de 7.408 kilos por hectárea, mientras que con 5 plantas por metro cuadrado el promedio fue de 5.825 kilos.

La diferencia llegó así a 1.583 kilos por hectárea, demostrando el potencial que puede tener un planteo de mayor población cuando el ambiente acompaña.

Más plantas, más granos

Según explicó el investigador del INTA Maximiliano Riglos, la principal diferencia estuvo relacionada con la cantidad de granos producidos por unidad de superficie.

Al incrementar la densidad, el número de granos aumentó en promedio un 63%, mientras que el peso individual de los granos se redujo un 19%. Sin embargo, la mayor cantidad de granos logró compensar esa disminución y permitió alcanzar un rendimiento superior.

El resultado también pone de manifiesto la importancia de las condiciones ambientales durante las etapas críticas del cultivo. En el ensayo, luego de atravesar un período inicial con restricciones hídricas, el maíz recibió más de 200 milímetros de lluvia entre febrero y marzo, coincidiendo con la floración y el inicio del llenado de granos.

Ese aporte de agua permitió que las plantas sembradas a mayor densidad pudieran expresar su potencial productivo.

El agua, un factor clave

Uno de los principales aspectos que deja el ensayo es que aumentar la densidad no constituye una receta aplicable a cualquier campaña.

Una mayor cantidad de plantas también significa una mayor demanda de agua. Por eso, en ambientes o campañas con escasas precipitaciones, el incremento de la población puede terminar jugando en contra del rendimiento.

Desde el INTA remarcaron que en años húmedos y con un perfil de suelo bien cargado la estrategia puede ser una alternativa para evaluar, mientras que en campañas secas una densidad elevada puede acelerar el consumo de la humedad disponible y perjudicar al cultivo.

También importa el híbrido

El comportamiento tampoco fue igual entre los materiales evaluados. Dos de los ocho híbridos superaron los 9.000 kilos por hectárea cuando fueron sembrados con 8,5 plantas por metro cuadrado.

El LT 722 VT3 PRO alcanzó ese nivel principalmente por un mayor peso de los granos, mientras que el LT 723 TRE se destacó por una mayor producción de granos por unidad de superficie. Otros materiales, como NK 835 VIP 3 y ARG 7718 VT3 PRO, también lograron rendimientos cercanos o superiores a los 8.000 kilos.

La experiencia confirma así que la decisión sobre la densidad de siembra debe analizarse junto con la elección del híbrido y las características del ambiente.

Una información que puede servir para la región

Aunque el ensayo se realizó en San Luis, sus resultados aportan elementos de interés para la planificación de cultivos de maíz en distintas regiones productivas.

En zonas como el partido de 9 de Julio y su área de influencia, donde la disponibilidad de agua, la capacidad de almacenamiento de los suelos y el comportamiento climático de cada campaña tienen un peso determinante, definir correctamente la población de plantas puede convertirse en una herramienta más dentro de la estrategia de manejo.

La conclusión del trabajo del INTA es clara: una mayor densidad puede generar importantes aumentos de rendimiento, pero solamente cuando el ambiente tiene capacidad para sostener esa población.

Por eso, más que buscar una densidad universal, la clave está en ajustar el número de plantas al potencial del lote, la disponibilidad de agua, el híbrido elegido y las condiciones esperadas para cada campaña.

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