
El escenario sanitario para el maíz temprano presenta señales alentadoras en buena parte de la Argentina, a partir de una marcada disminución en las poblaciones de Dalbulus maidis, conocida como chicharrita del maíz.
El último relevamiento de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis mostró un retroceso de la plaga en prácticamente todas las regiones productivas, con niveles incluso inferiores a los registrados durante la misma etapa de la campaña anterior.
La situación resulta especialmente favorable en las zonas donde se concentra buena parte de la siembra temprana. En la región Centro Sur, el 99% de las localidades monitoreadas no registró capturas de chicharritas, frente al 90% observado en igual período del año anterior.
En el Centro Norte, en tanto, el 62% de las localidades permaneció sin detecciones, mientras que otro 28% presentó niveles muy bajos, de entre 1 y 4 adultos por trampa. Solo el 10% se ubicó en una categoría superior.
El Litoral también mostró una evolución positiva: el 74% de las localidades no registró presencia del insecto, el 23% presentó niveles bajos y apenas el 3% se ubicó en la categoría siguiente.
También disminuye en las zonas endémicas
La tendencia favorable no se limitó a las regiones de menor presión histórica. En el NOA, las detecciones más elevadas tuvieron una importante reducción: solamente el 4% de las localidades registró más de 100 adultos por trampa.
En el NEA, por su parte, la ausencia de la plaga alcanzó al 44% de las localidades, frente al 16% del relevamiento anterior. La mayoría de las restantes se concentró en los niveles más bajos de presencia.
Según explicó Alejandro Vera, investigador de la EEAOC y coordinador de la Red Nacional de Monitoreo, la amplitud térmica estaría contribuyendo a reducir la longevidad de los ejemplares y a moderar las poblaciones del insecto.
El monitoreo sigue siendo clave
Aunque los datos permiten proyectar un escenario más favorable para el maíz temprano, los especialistas remarcan que no hay que bajar la guardia. El comportamiento de la chicharrita puede cambiar con las condiciones ambientales y, por eso, resulta fundamental mantener el seguimiento de las poblaciones.
El monitoreo debe realizarse durante todo el año, tanto mediante trampas como a través de la observación directa de los cultivos. El objetivo es conocer la dinámica de la plaga en cada región y anticipar posibles aumentos de población.
La evolución de Dalbulus maidis es particularmente importante porque el insecto actúa como vector del complejo de enfermedades conocido como achaparramiento del maíz. El INTA también ha destacado la importancia del monitoreo para evaluar el riesgo, especialmente en las distintas regiones productivas.
En este contexto, la baja presencia registrada en buena parte del territorio constituye una señal positiva para el inicio de la campaña de maíz temprano, aunque las decisiones de siembra y manejo deberán continuar acompañadas por un seguimiento permanente de la plaga.