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Maíz tardío 2026/27: Genética y Manejo Para Aprovechar Las Lluvias


Las mayores precipitaciones pueden mejorar el potencial de rendimiento, pero también complicar las siembras y aumentar la presión sanitaria. 

Desde Stine destacan la importancia de elegir la genética adecuada para cada ambiente y ajustar el manejo agronómico para aprovechar la disponibilidad de agua. Además, las perspectivas del mercado internacional abren nuevas oportunidades para el cereal.

El pronóstico de un año Niño plantea un escenario favorable para el maíz tardío, con mayores reservas de agua en los perfiles del suelo y posibilidades de alcanzar mejores rendimientos. Sin embargo, el aumento de las precipitaciones también puede generar complicaciones durante la implantación, incrementar la presión de enfermedades y provocar demoras en la cosecha.

En el norte del país, además, la chicharrita continúa siendo una de las principales preocupaciones para los productores. Frente a este escenario, la elección de la genética adecuada y la planificación del manejo agronómico serán factores determinantes para aprovechar las oportunidades de la campaña.

Perspectivas alentadoras para el maíz en el mercado internacional

De acuerdo con las últimas estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para la campaña 2026/27, las existencias mundiales de maíz se ubicarían en 280,4 millones de toneladas, casi 27 millones menos que en el ciclo anterior.

Esta reducción podría contribuir a sostener las cotizaciones internacionales y generar oportunidades comerciales para los productores, en un contexto en el que las decisiones agronómicas también tendrán un papel clave para alcanzar buenos resultados productivos.

Año Niño: del pronóstico climático al lote

“El maíz tardío tiene como principal fortaleza la estabilidad. Pero este año, si las lluvias acompañan, también podemos pensar en un plus de rendimiento”, señaló Manuel Bavio, gerente de ventas de maíz de Stine, al analizar las perspectivas de la campaña.

El especialista explicó que, si bien los años húmedos suelen favorecer una mayor proporción de siembras tempranas, los excesos de agua pueden impedir completar las labores en las fechas previstas y obligar a modificar los planteos productivos.

En ese contexto, el maíz tardío aparece como una alternativa para sostener la planificación y adaptar las decisiones a las condiciones de cada lote.

La elección del híbrido adquiere entonces una importancia central. “La genética es lo primero que hay que definir, según el ambiente. En lotes más restrictivos buscamos materiales que aseguren un piso de rendimiento, mientras que en mejores ambientes podemos apostar a híbridos con mayor potencial”, explicó Bavio.

Más agua, más oportunidades y nuevos desafíos

La mayor disponibilidad hídrica puede permitir ajustes en el manejo agronómico. En ambientes con buenos perfiles de humedad, los productores podrían evaluar incrementos en la densidad de siembra, acompañados por una nutrición adecuada, para aprovechar el potencial productivo.

Para estos planteos, Stine cuenta con el ST 9937, un híbrido de ciclo completo que combina estabilidad, buen comportamiento sanitario y alto potencial de rendimiento, especialmente adaptado a la región central del país.

Sin embargo, las condiciones húmedas también pueden favorecer el desarrollo de enfermedades. En este aspecto, Bavio destacó el comportamiento sanitario de los híbridos de Stine frente al tizón, la cercospora y la mancha blanca, una enfermedad que tuvo una presencia importante durante la campaña anterior.

Otro de los desafíos es la chicharrita, especialmente en el norte argentino, donde muchos productores buscan mantener el maíz dentro de sus esquemas de rotación.

Para esos ambientes, Stine ofrece el ST 9977, un híbrido tropical que se destaca por su adaptación a las regiones del NOA y NEA y por su comportamiento frente al Spiroplasma.

En tanto, para siembras tardías y de segunda, donde resulta importante ajustar el ciclo y contar con alternativas para el manejo de malezas, el ST 9833 CL combina estabilidad productiva, ciclo intermedio y tecnología Clearfield.

La cosecha, otro factor para tener en cuenta

¿Cuánto durará el fenómeno Niño? Por el momento, no hay una respuesta definitiva. Las previsiones climáticas advierten que sus efectos podrían extenderse incluso hasta el próximo otoño.

Por eso, además de evaluar el potencial de rendimiento, será importante considerar la seguridad a cosecha frente a posibles demoras ocasionadas por las condiciones meteorológicas.

“La fortaleza de caña es una característica que no negociamos. Cuando el clima demora la cosecha, contar con materiales que resistan el vuelco y el quebrado hace una diferencia importante”, destacó Bavio.

La elección de híbridos con buena integridad de caña puede convertirse así en un aspecto decisivo para reducir riesgos y preservar el rendimiento alcanzado durante el ciclo del cultivo.

Tres híbridos de Stine para distintos planteos productivos

La propuesta de Stine para las siembras tardías contempla tres alternativas con características diferenciadas, orientadas a responder a las necesidades de cada ambiente:

  • ST 9937: híbrido de ciclo completo, con estabilidad productiva, buen perfil sanitario y alto potencial de rendimiento. Recomendado especialmente para la región central.

  • ST 9977: híbrido tropical de ciclo completo, con alta prolificidad y adaptación al NOA y NEA. Se destaca por su comportamiento sanitario frente al Spiroplasma.

  • ST 9833 CL: híbrido de ciclo intermedio, con estabilidad y versatilidad para siembras tardías y de segunda. Incorpora tecnología Clearfield para el manejo de malezas.

“Hoy tenemos una paleta de híbridos que nos permite combinar ciclos, perfil sanitario, estabilidad y potencial. La clave es encontrar el material adecuado para cada ambiente y planteo productivo”, concluyó Bavio.

De cara a la próxima campaña, el desafío será transformar las condiciones climáticas favorables en resultados concretos, sin perder de vista los riesgos asociados al exceso de humedad, la sanidad del cultivo y las posibles demoras en la cosecha. En ese equilibrio, la elección de la genética y el manejo agronómico serán herramientas fundamentales para aprovechar las oportunidades que ofrece el maíz tardío.

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