
La eventual recuperación de hasta el 80% de la capacidad exportadora rusa en el Mar Negro y el Mar de Azov podría traducirse en una mayor oferta de trigo disponible para el comercio mundial.
El efecto sobre los precios dependerá de la velocidad con la que se recuperen las terminales dañadas, la demanda internacional y la respuesta de otros grandes exportadores. Si los embarques rusos se normalizan rápidamente, aumentaría la competencia entre proveedores y podría crecer la presión bajista sobre las cotizaciones del trigo.
El dato adquiere especial relevancia porque Rusia es uno de los principales exportadores mundiales de trigo y el Mar Negro concentra una parte sustancial de sus despachos. Al mismo tiempo, unas tres terminales —equivalentes a cerca del 20% de la infraestructura exportadora rusa de granos de la región— requerirían reparaciones que podrían extenderse durante varios meses.
En este escenario, la recuperación sería parcial y progresiva, pero aun así podría modificar el equilibrio de oferta en el mercado internacional de trigo.