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Maíz y alfalfa: el nuevo desafío productivo que impulsa Río Negro


El proyecto El Solito–Negro Muerto contempla la construcción de un electroducto de 32 kilómetros y siete subestaciones transformadoras para abastecer a establecimientos productivos del Valle Medio. Con una inversión de US$ 8,4 millones financiada por el BID, la iniciativa busca ampliar la superficie agrícola e impulsar principalmente la producción de maíz y alfalfa.

Río Negro avanza con un proyecto de infraestructura eléctrica destinado a ampliar el desarrollo de la agricultura bajo riego en el Valle Medio. Se trata de la obra El Solito–Negro Muerto, que permitirá llevar energía a establecimientos rurales y generar las condiciones necesarias para incorporar unas 13.000 hectáreas productivas a la superficie irrigada de la provincia.

La iniciativa contempla la construcción de un electroducto de 32 kilómetros de extensión, con una línea de media tensión de 33 kilovoltios y siete subestaciones transformadoras. El tendido tendrá una potencia instalada total de 11.200 kVA e incluirá un cruce aéreo sobre el río Negro.

La obra resulta estratégica para una zona ubicada entre Choele Choel y General Conesa, donde la disponibilidad de agua del río constituye una ventaja para el desarrollo agrícola, pero donde el acceso a la energía eléctrica resulta indispensable para poner en funcionamiento los sistemas de bombeo, distribución y riego.

De esta manera, la infraestructura permitirá ampliar las posibilidades productivas de una región con potencial para desarrollar cultivos extensivos bajo riego. Entre las principales producciones previstas se encuentran el maíz y la alfalfa, esta última de particular importancia como fuente de forraje para la actividad ganadera regional.

El proyecto cuenta con un presupuesto de US$ 8.428.135, en el marco del Programa de Desarrollo Rural de Río Negro financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La obra forma parte de un paquete de inversiones por unos US$ 80 millones, destinado a infraestructura vinculada con el riego, la electrificación rural y la gestión del riesgo agropecuario.

El tendido incluirá un primer tramo subterráneo desde la estación transformadora El Solito, nuevos sectores de línea de media tensión en áreas rurales, el cruce del río Negro y una extensión final hasta los establecimientos productivos de Negro Muerto.

El impacto esperado excede la incorporación de nuevas hectáreas a la producción. La disponibilidad de energía permitirá mejorar las condiciones de funcionamiento de los sistemas de riego, reducir restricciones de infraestructura y favorecer la expansión de actividades agrícolas que pueden generar mayor volumen de producción y abastecer de forraje a la ganadería de la zona.

Desde el Gobierno provincial destacaron que la inversión forma parte de una estrategia orientada a fortalecer la matriz productiva y generar nuevas oportunidades de empleo y desarrollo en el territorio.

El financiamiento del BID también contempla otras obras para Río Negro, entre ellas la modernización del sistema de riego del IDEVI, la electrificación rural de Guardia Mitre y un programa destinado a ampliar la protección de los cultivos mediante mallas antigranizo.

A esto se suma la incorporación de equipamiento y tecnología para mejorar la prevención y respuesta frente a incendios forestales.

Con la obra El Solito–Negro Muerto, Río Negro busca aprovechar el potencial agrícola de las tierras cercanas al río Negro mediante una combinación de riego, energía e infraestructura productiva. El objetivo es transformar la disponibilidad de recursos naturales en una mayor superficie cultivada, más producción y nuevas oportunidades para el sector agropecuario regional.

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