
El posible desarrollo de un nuevo episodio de El Niño genera expectativas y también advertencias entre las cadenas productivas del nordeste argentino.
El exceso de lluvias podría afectar cultivos y tareas de cosecha, mientras que la evolución del clima será determinante para el té, la yerba mate y los cítricos.
Las perspectivas climáticas para los próximos meses volvieron a poner el foco sobre las economías regionales del Nordeste argentino. La posibilidad de un escenario asociado al fenómeno de El Niño plantea interrogantes para distintas actividades productivas, entre ellas el té, la yerba mate y los cítricos.
De acuerdo con un análisis de la Fundación Mediterránea, el impacto del fenómeno no será necesariamente uniforme y estará condicionado por la intensidad, frecuencia y distribución de las precipitaciones. En ese contexto, un régimen de lluvias superior al habitual podría generar dificultades en determinadas etapas de los ciclos productivos.
Lluvias y actividad productiva
Para las producciones regionales del NEA, el comportamiento de las lluvias resulta especialmente relevante. Si bien el aporte de agua puede favorecer el desarrollo de los cultivos en determinados momentos, los excesos pueden complicar el acceso a los lotes, retrasar labores y afectar las tareas de cosecha.
En el caso del té, una mayor disponibilidad hídrica puede contribuir al crecimiento de las plantas, aunque las condiciones excesivamente húmedas también pueden generar dificultades para ingresar a las plantaciones y realizar las labores en tiempo y forma.
La yerba mate también aparece entre las actividades que siguen con atención la evolución del escenario climático. La combinación entre precipitaciones, temperaturas y condiciones del suelo será determinante para el desempeño de los yerbales y para el desarrollo de las distintas tareas productivas.
El desafío de los cítricos
Los cítricos constituyen otro de los sectores que podrían verse afectados por la evolución del clima. En este caso, además de las lluvias, adquiere importancia la ocurrencia de eventos extremos y la posibilidad de heladas fuera de época.
El comportamiento climático durante las distintas etapas del ciclo productivo puede incidir tanto sobre los rendimientos como sobre la calidad de la fruta. Por ese motivo, productores y técnicos mantienen especial atención sobre los pronósticos de corto y mediano plazo.
Un escenario que requiere seguimiento
El posible regreso de condiciones asociadas a El Niño no implica por sí mismo un resultado negativo para todas las actividades. El efecto final dependerá de cómo se distribuyan las precipitaciones y de las condiciones que acompañen al fenómeno durante cada etapa de los cultivos.
Para las economías regionales del NEA, el desafío estará entonces en monitorear la evolución del clima y anticiparse a eventuales situaciones de exceso hídrico, dificultades logísticas o eventos extremos.
En este contexto, el seguimiento de los pronósticos meteorológicos y de las condiciones productivas será una herramienta clave para las cadenas del té, la yerba mate y los cítricos durante los próximos meses.