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La hacienda recuperó terreno en julio, pero enfrenta un escenario de subas acotadas


Los valores de la hacienda gorda registraron una mejora moderada durante el último mes, aunque todavía están lejos de recuperar el avance perdido desde febrero. La mayor retención de animales y el elevado nivel de ocupación de los feedlots anticipan una oferta suficiente para los próximos meses y limitan el margen para nuevas subas significativas.

La hacienda gorda logró en julio una recuperación moderada luego de varios meses de amesetamiento. Según las referencias del Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG), los novillos aumentaron en promedio 3,7%, mientras que los novillitos avanzaron 1,8% y las vaquillonas, 1,3%.

La mejora se produjo en un mercado que todavía enfrenta el desafío de determinar cuánto de esa suba puede trasladarse al precio de la carne al consumidor. La demanda mantiene cierta cautela y esa situación limita la capacidad del comercio minorista para convalidar nuevos aumentos, de acuerdo con el último informe de Rosgan, publicado el 4 de agosto.

Una brecha que todavía persiste

Durante la primera mitad del año, la evolución de la hacienda y la carne vacuna mostró comportamientos muy diferentes. Mientras el precio de la carne acumuló una suba del 22%, la hacienda, medida a través del índice INMAG, apenas registró un incremento nominal del 2%.

La explicación se encuentra principalmente en la dinámica observada desde febrero. Luego de fuertes aumentos, las cotizaciones de la hacienda comenzaron a retroceder en términos nominales y terminaron perdiendo prácticamente toda la mejora alcanzada.

En cambio, los precios de la carne, que habían concentrado sus principales ajustes durante el primer trimestre, lograron sostener esos valores incluso cuando el costo de la materia prima comenzó a disminuir.

Esta situación también modificó el escenario del consumo. La carne vacuna viene siendo parcialmente sustituida por alternativas de menor precio, principalmente pollo y cerdo. Sin embargo, el mercado parece haber encontrado cierta estabilidad en los actuales niveles de consumo: cuando la hacienda bajó, el comercio minorista tampoco se vio obligado a reducir los precios al consumidor.

Menor oferta y mayor retención

Por el lado de la oferta, la menor disponibilidad relativa de animales terminados habría sido uno de los factores que permitió la recuperación de las cotizaciones durante julio.

Sin embargo, ese respaldo podría perder fuerza en los próximos meses. Los datos de faena muestran un cambio significativo en el comportamiento estacional de la oferta.

Durante los últimos cinco años, la faena correspondiente al segundo trimestre se ubicó, en promedio, entre un 6% y un 7% por encima de la registrada durante el período enero-marzo. Este año, en cambio, el incremento fue de apenas 2%.

La diferencia refleja un proceso de mayor retención de animales. A diferencia de lo ocurrido en 2024, esta vez la retención no está concentrada exclusivamente en las hembras, sino que también alcanza a los machos.

Los animales permanecen durante más tiempo en etapas de recría o engorde, con el objetivo de incrementar su peso de faena. De esta manera, se busca elevar la producción de carne obtenida por animal antes de su ingreso al circuito comercial.

Feedlots con una elevada ocupación

Otro indicador que permite anticipar la evolución de la oferta es el nivel de ocupación de los feedlots.

De acuerdo con los últimos datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), al 1° de agosto había 2,13 millones de cabezas encerradas. El número representa cerca de un 5% más que el registrado un año atrás y se encuentra entre los niveles más elevados de la serie histórica.

Este importante volumen de hacienda en corrales garantiza una oferta significativa de animales terminados para los próximos meses.

A esa disponibilidad se suma la hacienda que permanece en sistemas de recría y engorde pastoril. En conjunto, ambos factores constituyen un elemento que podría limitar la posibilidad de nuevas subas de magnitud en el precio de la hacienda gorda.

El clima, otro factor a seguir

El comportamiento climático también podría modificar el escenario de oferta durante los próximos meses.

Un eventual escenario asociado al fenómeno de El Niño, caracterizado por lluvias superiores a las normales, podría alterar el ritmo de salida de los animales. El impacto podría ser particularmente significativo en las islas y zonas costeras del este del país.

En esos ambientes, un exceso de precipitaciones podría acelerar el envío a faena de animales que actualmente se encuentran en engorde pastoril, debido a la pérdida de condiciones adecuadas para sostenerlos en esos campos.

Un mercado firme, pero sin margen para grandes saltos

Con este panorama, el mercado ganadero llega a los próximos meses con valores relativamente firmes, pero con varios factores que moderan las expectativas de una fuerte recuperación.

La mejora registrada en julio permitió recomponer parcialmente las cotizaciones, aunque la hacienda todavía arrastra la pérdida de valor acumulada desde febrero. Al mismo tiempo, la elevada cantidad de animales encerrados y la retención observada durante los últimos meses aseguran una oferta que podría actuar como límite para nuevos aumentos.

La evolución de la demanda será, en definitiva, otro factor determinante. Con consumidores que ya muestran una mayor sustitución de carne vacuna por opciones más económicas y un comercio minorista con dificultades para trasladar nuevos incrementos, el mercado parece encaminado hacia un escenario de precios firmes, pero con subas moderadas y un margen acotado para nuevos saltos en el valor de la hacienda gorda.

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