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La faena bovina cayó casi 10% en los primeros siete meses del año, aunque aumentó el peso de las carcasas


La actividad frigorífica registró en julio una recuperación mensual, pero se mantuvo por debajo de los niveles de 2025. Entre enero y julio se faenaron 7,09 millones de bovinos, un 9,8% menos que en igual período del año pasado. El mayor peso promedio de las carcasas permitió amortiguar parcialmente la caída en la producción de carne.

La actividad de la industria frigorífica bovina continuó mostrando una marcada contracción interanual durante julio, pese a que tanto la faena como la producción registraron una mejora respecto de junio. De acuerdo con el informe del Consorcio de Exportadores de Carne Argentina ABC, durante el mes se procesaron alrededor de 18.100 cabezas más que en junio, lo que representó un incremento mensual del 1,7%.

La producción de carne también mostró una evolución positiva en la comparación mensual. En julio se obtuvieron cerca de 7.800 toneladas adicionales, con una mejora del 3% respecto de junio.

Sin embargo, al considerar los 21 días hábiles de julio, el ritmo diario de faena alcanzó unas 52.200 cabezas, un 3,2% menos que las 53.900 registradas diariamente durante junio. En la comparación interanual, el retroceso fue aún más pronunciado: el nivel de faena diaria resultó 8% inferior al de julio de 2025.

Fuerte caída en el acumulado anual

La tendencia negativa se profundizó al analizar los primeros siete meses de 2026. Entre enero y julio fueron remitidos a las plantas frigoríficas unos 7,09 millones de bovinos, cifra que representa una disminución del 9,8% frente a los 7,86 millones registrados durante el mismo período de 2025.

Las mayores reducciones se concentraron en las hembras de ocho dientes o más, con unos 170.600 animales menos, y en los machos de dos dientes, cuya faena disminuyó en aproximadamente 162.700 cabezas. También se registró una baja cercana a las 133.400 cabezas entre las hembras jóvenes.

Menor participación de las hembras

Otro de los datos destacados del informe fue la reducción de la participación de las hembras dentro de la faena total. En julio representaron el 44,3%, frente al 47,8% observado en el mismo mes del año pasado.

En el acumulado enero-julio, la participación femenina se ubicó en 46,7%, medio punto porcentual por debajo del registro correspondiente a 2025. En términos absolutos, durante los primeros siete meses del año se remitieron unas 404.600 hembras menos a las plantas frigoríficas.

La evolución de las distintas categorías mostró, además, una mayor disponibilidad de novillitos respecto de junio, junto con una disminución en la faena de vacas y relativa estabilidad en novillos y vaquillonas.

La producción de carne cayó menos que la faena

La menor cantidad de animales procesados también se reflejó en la producción acumulada. Entre enero y julio se elaboraron 1,689 millones de toneladas equivalente res con hueso, frente a los 1,813 millones obtenidos durante el mismo período de 2025.

La diferencia fue de aproximadamente 123.800 toneladas, equivalente a una contracción interanual del 6,8%. De esta manera, la caída de la producción fue inferior a la registrada en el número de animales faenados.

Según señaló el presidente del Consorcio ABC, Mario Ravettino, la producción de carne bovina de julio alcanzó unas 267.600 toneladas equivalente res con hueso. El volumen representó una mejora del 3% frente a junio, aunque permaneció 8,1% por debajo del nivel registrado un año atrás.

Por categorías, entre enero y julio la producción de carne de novillos y novillitos cayó 6,1%; la correspondiente a vacas disminuyó 8,3%, mientras que la de vaquillonas retrocedió 8,1%. Los toros constituyeron la única excepción, con una mejora interanual del 1,2%.

Carcasas más pesadas

Uno de los factores que permitió moderar el impacto de la menor faena fue el aumento del peso promedio de los animales procesados.

En julio, el peso medio de las carcasas alcanzó 244,3 kilos, un 1,3% más que en junio y un 4,7% superior al registrado en julio de 2025.

En el acumulado de los primeros siete meses del año, el peso promedio se ubicó en 238,3 kilos, alrededor de dos kilos por encima del máximo anterior, registrado en septiembre de 2022.

El dato muestra que, pese a la menor disponibilidad de hacienda y al retroceso de la faena, el incremento del rendimiento por animal permitió compensar parcialmente la caída en la oferta de carne bovina.

En este escenario, la industria frigorífica atraviesa 2026 con un nivel de actividad inferior al del año pasado, mientras el mayor peso de las carcasas aparece como uno de los principales factores de contención frente a la reducción en el número de animales enviados a faena.

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