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FAIMA advirtió por la crisis de la industria maderera y reclamó medidas urgentes


La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) difundió un documento de posición en el que reclamó medidas urgentes a los gobiernos nacional, provinciales y municipales para frenar el deterioro que atraviesa el sector.

La entidad, que nuclea a 28 cámaras de todo el país, alertó que la combinación de costos dolarizados, fuertes aumentos energéticos, caída de la demanda, apertura importadora y elevados costos financieros llevó a numerosas PyMEs al límite de su capacidad de supervivencia.

La industria maderera concentra buena parte de su actividad en el Centro, la Patagonia, el Noreste y el Noroeste argentino, donde representa un importante sostén del empleo y de las economías regionales. Según FAIMA, en los últimos 12 meses el sector perdió más del 10% del empleo directo e indirecto y actualmente genera unos 60.000 puestos de trabajo directos.

Los cinco factores que preocupan al sector

1. Asimetría salarial frente al exterior.
FAIMA sostiene que los costos laborales argentinos, medidos en dólares, superan ampliamente a los de países competidores. Mientras en Argentina los salarios equivalen a entre 1.000 y 1.400 dólares mensuales, en Brasil rondan los 600 dólares y en China entre 500 y 600. Para la entidad, esta diferencia afecta la competitividad exportadora y deja al mercado interno más expuesto a las importaciones.

2. Tarifas y combustible.
El fuerte incremento de los costos energéticos —que, según el documento, acumularon un aumento cercano al 300% durante el último semestre— impactó directamente sobre la producción. A esto se suma el encarecimiento del transporte de cargas, tanto para trasladar materia prima desde montes y aserraderos como para distribuir los productos terminados.

3. Caída de la demanda e importaciones.
La paralización de la obra pública y la retracción de la construcción privada provocaron un fuerte descenso del mercado interno. Al mismo tiempo, FAIMA cuestionó el ingreso de productos terminados importados con ventajas arancelarias frente a los insumos utilizados por la industria nacional.

4. Tasas de interés elevadas.
La entidad también señaló que el costo del financiamiento representa una fuerte presión para las empresas. Con tasas de tarjetas y préstamos personales que rondan el 110% anual, las PyMEs encuentran cada vez mayores dificultades para financiar capital de trabajo durante la retracción del consumo.

5. Agotamiento del margen de espera.
FAIMA advirtió que la capacidad de resistencia de las empresas está prácticamente agotada. Según planteó, cada mes sin respuestas oficiales implica pérdida de capacidad productiva y puestos de trabajo en distintas economías regionales.

Ante este escenario, la Federación reclamó un cambio de rumbo en las políticas públicas para preservar el entramado industrial federal y evitar el cierre de empresas. Al mismo tiempo, manifestó su disposición al diálogo con las autoridades para encontrar soluciones que permitan sostener la producción, el empleo y el agregado de valor de los recursos nacionales.

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