
Las exportaciones argentinas alcanzaron los USD 49.454 millones entre enero y junio de 2026, con un crecimiento del 24% respecto del mismo período del año anterior. Dentro de ese resultado, las cadenas agroindustriales mantuvieron un rol central, aunque su participación relativa cayó frente al fuerte avance de los combustibles y la energía.
De acuerdo con el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el complejo agroindustrial generó el 57% de las divisas obtenidas por el país durante el primer semestre, equivalente a 5,7 de cada diez dólares exportados. Se trata de la menor participación del sector desde 2019.
La reducción de su peso relativo se explica principalmente por el crecimiento de las exportaciones energéticas. En apenas seis meses, los combustibles y la energía alcanzaron un monto equivalente al 68% de todo lo exportado por ese rubro durante 2025.
El cambio también comenzó a reflejarse en el ranking de productos exportados. Durante los primeros meses del año, el aceite crudo de petróleo desplazó al aceite de soja del primer lugar entre los principales productos comercializados por la Argentina en los mercados internacionales.
Los granos concentraron la mayor parte de los ingresos
Dentro del complejo agroindustrial, los complejos granarios explicaron el 68,5% de las exportaciones. Detrás se ubicaron las economías regionales, con el 14%; las carnes, con el 10%; los lácteos, con el 2,5%; y otras actividades, que representaron el 5% restante.
El desempeño general del sector fue positivo. De los 20 complejos analizados por FADA, 14 incrementaron simultáneamente el valor y el volumen de sus exportaciones. Entre ellos se encontraron girasol, porcinos, maíz, trigo, cebada, bovinos, lácteos, pesca, limón, uva, legumbres, forestal, té y ovinos.
Además, nueve complejos alcanzaron su mejor primer semestre desde que comenzó la medición. Bovinos, limón, peras y manzanas, legumbres, ovinos, porcinos, girasol, lácteos y pesca marcaron máximos históricos para el período en términos de ingresos.
En el caso de los últimos cinco, además, se registraron récords en toneladas exportadas.
La evolución no fue uniforme. La soja, al igual que las peras y las manzanas, logró aumentar su facturación pese a haber enviado un menor volumen al exterior. En sentido inverso, la yerba mate y el maní incrementaron las cantidades comercializadas, pero obtuvieron menos dólares. Los complejos avícola y arrocero fueron los únicos que retrocedieron tanto en valor como en volumen.
Retenciones: un factor clave para el potencial exportador
Otro de los ejes destacados por FADA fue el impacto de los Derechos de Exportación. Durante los primeros seis meses del año, las cadenas agroindustriales aportaron USD 2.407 millones en concepto de retenciones.
Los granos explicaron el 91% de ese monto, mientras que las carnes representaron el 5%, las economías regionales el 3% y otros productos el 1%.
Según la estimación de la entidad, la eliminación de estos tributos permitiría generar 70,4 millones de toneladas adicionales de granos en un período de diez años, lo que significaría un incremento del 56% respecto de la producción proyectada sin ese cambio.
Una parte de ese volumen adicional podría destinarse a los mercados internacionales y generar USD 25.791 millones adicionales de exportaciones para el sector agroindustrial.
El potencial estimado adquiere relevancia frente al crecimiento esperado de otras actividades. FADA señala que el monto adicional que podría generar el agro sería comparable con el incremento de exportaciones que distintas proyecciones atribuyen a la minería y la energía, calculado entre USD 20.000 millones y USD 30.000 millones.
La diferencia, destaca el informe, es que el complejo agroindustrial ya constituye el principal bloque exportador argentino y cuenta con una estructura productiva y comercial consolidada para ampliar su participación en los mercados internacionales.
Un segundo semestre con desafíos
Para el cierre de 2026, FADA proyecta que las cadenas agroindustriales podrían alcanzar ingresos cercanos a USD 55.000 millones, un nivel similar al registrado durante los dos años anteriores.
La estimación se apoya en una oferta de granos calculada en 146,8 millones de toneladas, un 15% superior a la campaña 2024/25, además de perspectivas favorables para la carne bovina y señales entre neutrales y positivas para distintos cultivos y sus derivados.
Sin embargo, las economías regionales enfrentan un escenario más complejo. Uno de los principales problemas señalados es que los precios percibidos por los productores permanecieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y de los costos operativos.
Si esta situación se prolonga, advierte el informe, podría comenzar a afectar la rentabilidad y la capacidad de recuperación de distintas producciones regionales.
Así, el primer semestre dejó un balance favorable para el agro argentino, con crecimiento de las exportaciones, nuevos récords y una amplia mayoría de complejos con resultados positivos. Al mismo tiempo, el fuerte avance de la energía redujo la participación relativa del sector en el total exportado y anticipa una economía exportadora con una composición cada vez más diversificada.
Para el agro, el desafío será sostener el crecimiento, mejorar la competitividad y aprovechar su capacidad productiva para transformar ese potencial en mayores ingresos de divisas durante los próximos años.