
Los pronósticos climáticos indican una alta probabilidad de que, a partir de la primavera, se desarrolle un evento El Niño, lo que podría generar precipitaciones superiores a lo normal, especialmente en la cuenca del Plata. Frente a este escenario, especialistas del INTA Rafaela recomiendan planificar con anticipación para minimizar el impacto sobre los sistemas productivos, en especial los tambos.
Aunque durante el invierno se esperan condiciones climáticas neutras, los modelos de mediano plazo estiman más de un 80 % de probabilidad de que El Niño se instale hacia fines de este año.
El ingeniero agrónomo Guillermo Cavallero, del Área de Desarrollo Rural del INTA Rafaela, señaló que las decisiones que se tomen en los próximos meses serán determinantes para afrontar el próximo otoño con menores riesgos.
"Las decisiones que tomemos hoy son las que van a permitir atravesar con mejores resultados el próximo otoño. Preparar la infraestructura, asegurar reservas y planificar el manejo del rodeo son inversiones que ayudan a disminuir los riesgos cuando llegan las lluvias", afirmó.
Pasturas en riesgo
Uno de los principales problemas que podría generar el exceso de agua es la pérdida de las pasturas base alfalfa, que representan entre el 70 y el 80 % de la alimentación en muchos establecimientos lecheros.
Según explicó Cavallero, el mayor impacto no se produciría durante la primavera o el verano, sino en marzo y abril del próximo año, cuando el anegamiento prolongado podría provocar la muerte de las plantas por falta de oxígeno en las raíces, reduciendo significativamente la disponibilidad de forraje y obligando a reimplantar las pasturas.
Medidas preventivas
Desde el INTA aconsejan revisar la infraestructura antes de la llegada de las lluvias intensas. Entre las principales recomendaciones se destacan:
- Mantener y abovedar los callejones.
- Limpiar cunetas y canales.
- Mejorar el drenaje interno de los campos.
- Revisar corrales y patios de alimentación.
- Ubicar las bolsas de silo y las reservas en sectores altos y de fácil acceso.
También sugieren incrementar las reservas forrajeras para afrontar posibles pérdidas de pasturas.
"Si normalmente planificamos una determinada superficie para silaje, probablemente sea momento de producir un poco más pensando en un eventual déficit forrajero", indicó el especialista.
Evaluar la carga animal
Otra de las recomendaciones es analizar con tiempo la carga animal de cada establecimiento para disminuir la presión sobre el sistema si las condiciones climáticas se agravan.
Además, Cavallero recordó que durante los eventos El Niño de 2015 y 2016 muchos productores debieron comprar alimentos de menor calidad y a precios elevados por la escasez de forraje.
Finalmente, remarcó la importancia de mantener en buen estado la infraestructura rural, como caminos, alcantarillas, cunetas y canales, para facilitar el escurrimiento del agua y reducir los daños ocasionados por los excesos hídricos.