
El norte de la Patagonia se consolida como una de las regiones agrícolas con mayor proyección de crecimiento del país. Gracias al desarrollo del riego, especialistas sostienen que los valles irrigados podrían convertirse en un nuevo polo productivo, con rendimientos potenciales que incluso superarían a los de la tradicional zona núcleo argentina.
El tema será uno de los ejes del Congreso Aapresid 2026, con la fuerza de Expoagro, que se realizará del 4 al 6 de agosto en Rosario, a través del panel "Río Negro: Región productiva regante en expansión. Una mirada holística".
Magalí Gutiérrez, integrante del Sistema Chacras de Aapresid, destacó que la región posee condiciones excepcionales. "Es la zona del país con mayor potencial productivo, incluso superior a la zona núcleo. Es el espejo de Des Moines, en Iowa, pleno Corn Belt norteamericano", afirmó.
Las ventajas del norte patagónico se apoyan en la elevada heliofanía, la intensa radiación solar y la calidad del agua proveniente del río Negro, factores que permiten proyectar rindes superiores a 6.000 kilos por hectárea en soja, 25.000 kilos en maíz y 12.000 kilos en trigo.
Investigación para crear un nuevo modelo productivo
El desarrollo de la región no fue inmediato. Según Gutiérrez, fue necesario generar conocimiento específico para estas condiciones.
"Hubo que rediseñar el manual porque no se podía importar conocimiento de otras zonas. Hoy esa información ya existe", explicó.
A través del proyecto Chacra VINPA de Aapresid, se desarrollan ensayos sobre manejo del agua y de cultivos como trigo, maíz, soja, alfalfa, legumbres y hortalizas, con resultados que muestran una mejora sostenida en productividad y estabilidad.
Rendimientos que ya muestran el potencial
Alfonso Cerrota, otro de los técnicos del proyecto, señaló que los establecimientos con manejo adecuado ya alcanzan niveles de producción muy elevados:
- Maíz: promedio de 13 toneladas por hectárea, con picos de 16 toneladas.
- Soja: promedio de 4 toneladas, con máximos de 5,6 toneladas.
- Trigo: entre 7 y 8 toneladas, con lotes que llegan a 10 toneladas por hectárea.
Los especialistas remarcan que estos valores aún se encuentran por debajo del potencial estimado para la región.
Los desafíos para consolidar el crecimiento
El principal desafío pasa por mejorar la calidad de los suelos, caracterizados por su escasa materia orgánica.
"La brecha depende principalmente de que los suelos se desarrollen al 100%. Eso requiere mayor cobertura, desarrollo de raíces, fertilización adecuada y el uso de biológicos que mejoren la estructura del suelo", explicó Gutiérrez.
Otro aspecto clave es el manejo del agua. A diferencia de otras regiones agrícolas, en Norpatagonia el riego no es complementario, sino que constituye la totalidad del aporte hídrico del cultivo, por lo que su administración debe ser extremadamente precisa.
Actualmente, la región cuenta con unas 400.000 hectáreas con potencial de riego, aunque los especialistas coinciden en que será indispensable ampliar la infraestructura de energía, agua y caminos para atraer nuevas inversiones y desarrollar proyectos de gran escala.
"Las obras de infraestructura serán las que terminen de posicionar a la región en el mapa de las inversiones. Hay tierra, agua y uno de los mayores potenciales productivos del país", concluyó Gutiérrez.