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Jorge Amado: "La carne porcina complementa a la vacuna y permite potenciar las exportaciones"


El vicepresidente de la Federación Argentina Porcina, Jorge Amado, destacó la oportunidad que representa el crecimiento del consumo de carne de cerdo en el mercado interno para fortalecer las exportaciones de carne vacuna, al tiempo que remarcó la necesidad de sostener el consumo de proteínas de origen animal en la dieta de los argentinos.

En diálogo con Canal 12 de Trenque Lauquén, el dirigente sostuvo que la diferencia de valor entre ambas carnes convierte al cerdo en un complemento estratégico para el mercado local.

"Si yo tengo una carne que produzco de alta calidad como es la carne vacuna y la puedo exportar a un alto precio, ¿por qué no aprovecharlo y que la carne porcina sea sustitutiva de la carne vacuna que baja en su consumo?", afirmó.

Amado consideró que esta estrategia permitiría incrementar las exportaciones de carne bovina, de mayor valor comercial, sin afectar la alimentación de la población.

"La Argentina tiene la posibilidad como país de exportar la carne que es más cara y que el mundo está dispuesto a pagar, y que el consumidor no baje su ingesta proteica", señaló.

En ese sentido, insistió en que ambas producciones no compiten entre sí.

"La carne porcina no compite con la carne vacuna, complementa la carne vacuna. Lo importante es que el argentino no baje su ingesta de proteína cárnica porque es vital", expresó.

Cambio de hábitos de consumo

Durante una entrevista con el medio El Once de Paraná, Amado resaltó el fuerte crecimiento que experimentó el consumo de carne porcina en las últimas dos décadas.

"Hace 20 años el argentino consumía apenas 5 kilos de carne porcina por habitante por año y el 80% de ese consumo era básicamente chacinados, fiambres y embutidos. Hoy estamos en más de 20 kilos por habitante al año. Es decir, el consumo creció un 300%", explicó.

Además, destacó que el principal cambio se observa en el tipo de productos elegidos por los consumidores.

"Hoy el 80% del consumo es carne fresca y esto representa un cambio importantísimo en la mesa de los argentinos y en los hábitos de consumo", indicó.

El desafío de los pequeños productores

El crecimiento de la demanda también plantea nuevos desafíos para la producción, especialmente para los establecimientos de menor escala.

Según Amado, los pequeños productores enfrentan crecientes dificultades de rentabilidad debido a que no alcanzan economías de escala.

"El pequeño productor porcino, al no llegar a economías de escala, cada vez sufre más en la rentabilidad", advirtió.

Como alternativa, propuso avanzar en modelos de integración productiva que permitan mejorar la eficiencia del sector.

"Hay que buscar la manera de que esas instalaciones se integren con una producción más amplia para hacerlas más eficientes", afirmó.

Finalmente, explicó que una posibilidad es que los establecimientos con menor cantidad de madres se incorporen a sistemas integrados con empresas que concentren la producción en las UPL (Unidades Productoras de Lechones), optimizando costos y mejorando la competitividad de toda la cadena porcina.

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