
La decisión de Estados Unidos puede transformarse en una oportunidad importante para el bloque regional, especialmente para Argentina, Brasil y Uruguay, en un momento de fuerte demanda internacional de proteína vacuna.
El trasfondo es estructural: el rodeo bovino estadounidense cayó al nivel más bajo en unos 75 años, afectado por sequías prolongadas, altos costos de alimentación y años de liquidación de vientres. Esa menor disponibilidad de hacienda elevó con fuerza los precios internos de la carne.
Con la flexibilización temporal de restricciones arancelarias, Estados Unidos busca aumentar la oferta disponible y moderar la inflación alimentaria. En los hechos, permitirá que ingresen mayores volúmenes de carne importada con aranceles reducidos, especialmente carne magra utilizada para hamburguesas y procesamiento industrial.
Para el Mercosur, el impacto potencial es relevante:
- Brasil ya viene incrementando sus exportaciones hacia el mercado estadounidense y podría consolidarse como uno de los mayores proveedores.
- Argentina aparece bien posicionada luego de la ampliación de la cuota de exportación con arancel preferencial anunciada este año.
- Uruguay, tradicional abastecedor premium de carne vacuna, también podría captar una mayor demanda.
La proclamación firmada por Donald Trump en febrero —que amplió en 80.000 toneladas la cuota argentina con bajos aranceles— ya había anticipado un cambio de enfoque comercial hacia la necesidad de abastecimiento externo.
Analistas del sector consideran que esta apertura puede:
- mejorar los precios internacionales de exportación;
- incrementar el ingreso de divisas;
- fortalecer la faena exportadora en Sudamérica;
- y generar una mayor competencia por hacienda en los mercados regionales.
Sin embargo, dentro de Estados Unidos surgieron críticas de asociaciones ganaderas locales, preocupadas por el impacto de mayores importaciones sobre la rentabilidad del productor norteamericano y sobre la recuperación futura del stock bovino.
Si la medida se prolonga más allá de lo temporal, podría reconfigurar parte del comercio mundial de carne vacuna y consolidar aún más el peso exportador del Mercosur en el mercado estadounidense.