
Las cifras oficiales difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reflejan un escenario de fuerte dinamismo en el comercio exterior de carne vacuna argentina durante el primer cuatrimestre de 2026, con aumentos tanto en los volúmenes exportados como en los valores obtenidos. Sin embargo, el mercado interno muestra una caída en el consumo y un crecimiento sostenido de las importaciones, principalmente desde Brasil.
Según los datos oficiales, entre enero y abril las exportaciones de carne vacuna alcanzaron las 211.300 toneladas, lo que representó una suba del 7,5% respecto del mismo período de 2025. En términos de facturación, el incremento fue aún más marcado: los embarques generaron ingresos por unos USD 1.399 millones, un 44,5% más interanual.
Solo en abril, las ventas externas de carne fresca y congelada totalizaron 46.100 toneladas por USD 321,3 millones. El precio promedio de exportación llegó a USD 6.622 por tonelada, ubicándose prácticamente en niveles récord históricos.
Pese a la mejora frente al año pasado, el volumen exportado todavía se mantiene por debajo de los registros de 2024, con una caída del 18,5%, aunque compensada por una fuerte recuperación de los precios internacionales.
En paralelo, el mercado doméstico evidenció una retracción. Sobre una producción total de 927 mil toneladas equivalente carcasa, las exportaciones absorbieron el 28% del total, dejando unas 681 mil toneladas destinadas al consumo interno.
Esta menor disponibilidad implicó una caída cercana al 12% en el consumo aparente, que se ubicó en 47,9 kilos por habitante por año, frente a los casi 51 kilos registrados doce meses atrás.
Otro dato relevante del informe oficial es el aumento de las importaciones de carne vacuna. Durante el primer cuatrimestre, Argentina importó 8.103 toneladas, un 60% más que en igual período de 2025, cuando habían ingresado 5.051 toneladas.
El crecimiento estuvo impulsado casi exclusivamente por Brasil, país que duplicó sus envíos hacia Argentina al pasar de 3.455 toneladas a más de 7.173 toneladas en un año.
Además, ingresaron 293 toneladas de despojos y menudencias, aunque este segmento mostró una reducción respecto de las 487 toneladas importadas el año pasado, principalmente por una caída en las compras provenientes de Estados Unidos.