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Semáforo Economías Regionales.


El informe mensual elaborado por la Coninagro y presentado durante la exposición agroindustrial Expoagro 2026 reveló un panorama desafiante para gran parte de las economías regionales del país. 

El denominado “Semáforo de Economías Regionales”, una herramienta que analiza la situación productiva, comercial y de rentabilidad de distintos sectores agropecuarios, mostró que solo cuatro actividades se encuentran en zona verde, mientras que ocho están en rojo y siete en amarillo, lo que evidencia un escenario complejo para numerosos productores.

Un indicador que refleja tensiones en las economías regionales

El relevamiento corresponde a enero de 2026 y evalúa 19 actividades agropecuarias distribuidas en diferentes regiones del país. El sistema de “semáforo” clasifica cada actividad según su situación económica:

  • Verde: actividad con indicadores favorables.

  • Amarillo: situación intermedia o con señales mixtas.

  • Rojo: sector en crisis o con fuertes dificultades.

La metodología del informe se basa en el análisis de tres componentes clave:

  1. Negocio: analiza la relación entre los precios que reciben los productores y los costos de producción.

  2. Productivo: evalúa variables como superficie sembrada, niveles de producción, stock ganadero o rendimiento.

  3. Mercado: observa la dinámica del comercio exterior y del consumo interno, incluyendo exportaciones e importaciones.

Según la entidad cooperativa, la combinación de estos factores permite identificar el grado de sustentabilidad económica de cada actividad y detectar tendencias que podrían profundizarse en los meses siguientes.

Más sectores en crisis

Uno de los aspectos que más llamó la atención del informe fue el empeoramiento respecto al mes anterior. En esta nueva edición del semáforo, dos actividades que estaban en amarillo pasaron a rojo: la lechería y el maní, reflejando un deterioro reciente en sus indicadores económicos.

Las actividades que actualmente se encuentran en zona roja son: Yerba mate,Arroz,Papa,Vino y mosto,Hortalizas,Algodón,Leche.Maní

En la mayoría de estos casos, el informe señala que el problema principal se encuentra en el componente de negocio, es decir, en la pérdida de rentabilidad provocada por el desfasaje entre el aumento de costos y la evolución de los precios recibidos por los productores.

Los costos de producción —insumos, energía, transporte, salarios y financiamiento— han aumentado con mayor velocidad que los precios de venta, lo que genera márgenes cada vez más ajustados y dificultades para sostener la actividad en muchas explotaciones.

El caso crítico de la lechería

Dentro de las actividades que empeoraron su situación, la lechería aparece como uno de los sectores más comprometidos. Según el análisis de Coninagro, el precio que reciben los tamberos se mantiene prácticamente estancado desde hace alrededor de diez meses.

En términos interanuales, el valor pagado al productor registró un aumento cercano al 8%, muy por debajo del ritmo inflacionario. Esto implica una fuerte pérdida del poder de compra de los ingresos del sector.

A esta situación se suma un contexto comercial complejo:

  • Las importaciones de productos lácteos crecieron a un ritmo mayor que las exportaciones.

  • El consumo interno muestra señales de debilidad debido a la caída del poder adquisitivo.

  • Los costos productivos, especialmente los vinculados a alimentación animal, energía y logística, continúan en alza.

Este conjunto de factores genera una presión significativa sobre los márgenes de los establecimientos lecheros, especialmente los de menor escala.

Deterioro en el sector manicero

Otro sector que pasó de amarillo a rojo es el maní, una actividad con fuerte perfil exportador y concentrada principalmente en la provincia de Córdoba.

El informe explica que el deterioro responde a dos factores principalesPrecios internacionales estancados, lo que limita la mejora de ingresos en el mercado externo.,Perspectivas negativas para la campaña 2025/26, con proyecciones de:Caída en el área sembrada,Menor producción esperada

Estos elementos generan incertidumbre en el sector y presionan sobre la rentabilidad de los productores, especialmente en un contexto de costos elevados.

Las actividades con mejor desempeño

En contraste con los sectores en crisis, el informe ubica en zona verde a cuatro actividades que muestran indicadores relativamente favorables: Bovinos.Ovinos,Granos,Miel

En estos casos, el análisis indica que los precios lograron evolucionar por encima de la inflación o que el mercado acompañó con buenos niveles de producción, exportaciones o consumo.

El sector de granos, por ejemplo, mantiene una posición más sólida debido a su inserción internacional y a la mayor escala productiva, mientras que la ganadería bovina y ovina presenta una relación más favorable entre precios y costos en comparación con otras economías regionales.

Sectores en situación intermedia

Además, el semáforo identifica siete actividades en zona amarilla, lo que significa que presentan señales mixtas o situaciones que podrían mejorar o deteriorarse según la evolución de los próximos meses. Entre ellas se encuentran: Forestal,Tabaco,Cítricos dulces,Mandioca,Peras y manzanas,Aves,Porcinos

En estos casos, algunos indicadores muestran mejoras —como la producción o el comercio exterior— mientras que otros continúan bajo presión, especialmente los vinculados a costos o demanda interna.

Un panorama heterogéneo

El informe de Coninagro refleja la heterogeneidad del agro argentino, donde cada economía regional enfrenta realidades distintas según su estructura productiva, su inserción en el comercio internacional y la evolución de los costos.

Mientras algunas actividades logran sostener márgenes positivos gracias a mejores precios o mayor escala productiva, otras enfrentan serias dificultades para mantener la rentabilidad, lo que genera preocupación en numerosas regiones del país donde estas economías son clave para el empleo y el desarrollo local.

En ese contexto, el “Semáforo de Economías Regionales” funciona como un indicador temprano de la situación del interior productivo, mostrando que, a comienzos de 2026, una parte importante de las actividades agropecuarias atraviesa un escenario económico desafiante.

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