
La dinámica alcista del mercado de invernada comenzó a mostrar señales de desaceleración tras la tercera semana de marzo. Según el informe semanal de AZ Group, luego de varias semanas de subas sostenidas, el precio del ternero encontró resistencia por parte de los compradores, marcando una pausa en la tendencia reciente.
En particular, la categoría de terneros de 160 a 180 kilos —referencia del mercado— pasó de incrementos semanales del 3,5% a una estabilización en torno a los $7.039 por kilo, con variaciones prácticamente neutras respecto a la semana previa.
Este comportamiento refleja un mercado que empieza a encontrar límites en la capacidad de pago de la demanda. Si bien los valores continúan en niveles elevados, los ajustes comienzan a ser dispares según la categoría, configurando un escenario más selectivo y menos eufórico.
Cambio de estrategia en el feedlot
Frente a este nuevo contexto, el feedlot y los engordadores adoptan una postura más cautelosa. El alto costo de reposición obliga a repensar los esquemas productivos, priorizando ciclos más largos que permitan diluir ese impacto.
Con un ternero caro, el negocio deja de centrarse en la rotación rápida y pasa a enfocarse en maximizar la conversión alimenticia. En este sentido, el maíz se consolida como un aliado estratégico: su relación con el novillo se ubica en niveles históricamente bajos, mejorando la competitividad del engorde y permitiendo sostener márgenes, siempre que se logre eficiencia productiva.
Firmeza y selectividad en Cañuelas
En el Mercado Agroganadero de Cañuelas, la semana mostró una plaza firme pero con marcada selectividad. Con un ingreso de 18.657 cabezas, los precios se mantuvieron estables, consolidando los niveles previos.
Los novillitos livianos registraron valores destacados, con máximos superiores a los $5.700 por kilo, mientras que las vaquillonas alcanzaron picos cercanos a los $5.650. Sin embargo, la industria enfrenta dificultades para trasladar estos valores al consumidor final, donde el deterioro del poder adquisitivo actúa como un freno.
Una ecuación inédita
Tras diez años, la relación ternero/novillo se ubica en torno a 1,57, muy por encima del promedio histórico de 1,32. Esto implica un encarecimiento significativo de la reposición: hoy se necesita un 25% más de kilos de novillo para comprar un kilo de ternero.
En contraste, la relación maíz/novillo se ubica en torno a 54, muy por debajo del promedio histórico de 99,5, lo que indica que el maíz es aproximadamente 46% más barato en términos relativos.
A su vez, el gasoil también mejora su ecuación: la relación actual es de 35,3 frente a un promedio histórico de 52,8, lo que representa una baja del 33%.
Este escenario configura una situación poco habitual: nunca fue tan caro reponer hacienda, pero al mismo tiempo, nunca fue tan económico alimentarla y transportarla en términos relativos.
La clave: eficiencia productiva
En este contexto, el negocio ganadero deja de depender exclusivamente de los precios y pasa a centrarse en la eficiencia. La clave estará en la capacidad de cada productor para transformar insumos relativamente baratos en kilos de carne que compensen el alto costo inicial.
El mercado de invernada atraviesa así una transición hacia un equilibrio más delicado, donde la demanda comienza a poner límites y la rentabilidad depende cada vez más de la gestión.