
Con 10.000 hectáreas implantadas y 3.000 toneladas anuales, el sector apunta a cerrar la brecha productiva. Riego, nutrición y manejo, claves de la agenda 2026.
En apenas dos décadas, la producción argentina de nuez pecán superó las 10.000 hectáreas implantadas, con presencia en al menos diez provincias. Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes concentran la mayor superficie, aunque el cultivo también avanza en Santa Fe, Córdoba, Catamarca, Tucumán, Salta e incluso Jujuy.
Según datos sectoriales, la producción ronda actualmente las 3.000 toneladas anuales, de las cuales cerca de dos tercios se destinan a exportación. Este volumen posiciona a la Argentina como un actor emergente en el comercio internacional de pecán, dominado por Estados Unidos —principal productor mundial—, seguido por México y Sudáfrica.
El cultivo corresponde al nogal pecán (Carya illinoinensis), una especie originaria de América del Norte que puede superar los 50 años de vida productiva. Su principal rasgo económico es la necesidad de planificación de largo plazo: comienza a producir comercialmente entre el sexto y octavo año, y alcanza su madurez plena recién después de la primera década.
La brecha productiva, el gran desafío
El rendimiento promedio nacional se ubica hoy en torno a los 600 kilos por hectárea. Sin embargo, establecimientos con manejo intensivo —riego tecnificado, nutrición balanceada, poda estructural y control sanitario— alcanzan entre 1.500 y 2.500 kilos, e incluso valores superiores en situaciones puntuales.
La diferencia, coinciden técnicos y productores, no está en la aptitud agroecológica sino en la adopción tecnológica. El pecán requiere riego suplementario en gran parte del país, manejo nutricional específico (con alta demanda de zinc), poda de formación y mantenimiento, y un control riguroso de enfermedades fúngicas y plagas.
A esto se suma que se trata de un cultivo intensivo en capital inicial, con costos mayormente dolarizados y sin líneas de financiamiento adaptadas a ciclos productivos largos, un factor que limita su expansión ordenada.
Un mercado global en expansión
El consumo mundial de frutos secos crece de manera sostenida impulsado por su perfil nutricional. El pecán es valorado por su contenido de grasas monoinsaturadas, antioxidantes y proteínas, y muestra una demanda firme en Estados Unidos, Europa y Asia.
Para la Argentina, el desafío no es solo producir más, sino garantizar volumen y calidad homogénea que permitan consolidar mercados externos. Con aproximadamente la mitad de las hectáreas aún jóvenes y próximas a entrar en plena producción, el sector podría duplicar su oferta en los próximos años si logra cerrar la brecha de rendimiento, proyectó Nadia Venticinque, gerente del Clúster del Pécan.
Agenda 2026 y presencia en Agroactiva
Venticinque anunció que el Clúster participará de Agroactiva 2026 con el objetivo de posicionar al pecán dentro del esquema de diversificación agrícola. La entidad nuclea a unos 120 actores de la cadena —productores, viveros, procesadores y comercializadores— y trabaja en estandarización, capacitación técnica y proyección exportadora.
El calendario del sector continuará con las Jornadas 2026, que se realizarán el 9 y 10 de abril en el Centro de Convenciones de Concordia (Entre Ríos), con eje en productividad y manejo integral del monte. La actividad abordará cuatro ejes técnicos —riego, poda, nutrición y sanidad— y contará con un día previo, el 8 de abril, dedicado a una jornada a campo en Yuquerí, donde se realizará la apertura formal de la cosecha 2026 con demostraciones prácticas.