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Informe Ganadero 2026, Precio De El Ternero



El dato más relevante del último Informe Ganadero de AZ no pasa tanto por los kilos, sino por el precio medido en dólares. Y ahí aparece una señal potente: el ternero de 160 a 180 kg se ubica en torno a los 4 dólares por kilo al tipo de cambio MEP, el valor más alto para un mes de febrero en los últimos cinco años. No es un detalle menor, porque febrero suele ser un mes de mayor oferta estacional de invernada y, aun así, el precio en moneda dura se mantiene en niveles elevados.

Este comportamiento contrasta con lo que sucede cuando se miran los valores en pesos, donde el mercado muestra una estabilidad marcada. El ternero de 170 kg promedia $5.852 por kilo, prácticamente sin cambios respecto de la semana anterior. Incluso el máximo pagado, $5.939 por kilo, se ubica alrededor de un 2% por debajo de los picos registrados a fines de enero. En otras palabras, el mercado no convalida subas adicionales en pesos, pese a que el valor en dólares financieros es alto para la época.

Uno de los factores centrales para entender esta dinámica es el incremento en la oferta de animales de reposición. Con más terneros saliendo al mercado, especialmente en un período típico de zafra, la mayor disponibilidad actúa como un ancla sobre los precios en moneda local. Esto genera una situación particular: firmeza, pero sin desbordes. El mercado se sostiene, pero no acelera, aun cuando el ternero “luce caro” cuando se lo mide en dólares.

Vientres: el corazón del negocio sigue firme

En el negocio de cría, el foco vuelve a estar puesto en los vientres, donde se consolida una tendencia alcista clara. Los vientres preñados promedian valores cercanos a los 1.500 dólares por cabeza, lo que implica un incremento interanual del 44% respecto de febrero del año pasado. Este dato es clave porque refleja que el productor criador continúa reteniendo valor y apostando al mediano plazo.

En términos reales, el vientre sigue siendo un activo “caro”, pero también muy demandado. Esto sugiere expectativas positivas hacia adelante: nadie paga estos valores si no espera una mejora sostenida en la ecuación del negocio ganadero. La retención de hembras y la inversión en capital reproductivo son señales típicas de un ciclo que busca recomponerse y crecer.

Cañuelas: consumo firme y señales de selectividad

En el Mercado Agroganadero de Cañuelas, la primera semana de febrero mostró una oferta estable, con 20.022 cabezas comercializadas, prácticamente el mismo volumen que la semana previa. Este nivel de ingreso permitió sostener la consistencia de los precios, especialmente en las categorías destinadas al consumo interno.

Dentro de las categorías livianas, se destacaron los novillitos de más de 391 kg, que registraron una suba semanal del 3,8%, alcanzando valores máximos de $4.900 por kilo vivo. Esta mejora responde a una demanda que valida animales más pesados y bien terminados, lo que refuerza la idea de un mercado cada vez más selectivo, donde la calidad empieza a marcar diferencias más claras en el precio.

Exportación: firmeza en vacas buenas

En el segmento exportador, la firmeza se trasladó principalmente a las vacas buenas, que mostraron un incremento cercano al 5%, con máximos de $4.500 por kilo vivo. No se trata de un salto abrupto de oferta, sino más bien de una puja por lotes de calidad, en un contexto donde los compradores buscan eficiencia y rendimiento en un escenario internacional todavía desafiante.

Feedlot: mejora por relaciones, no por precios

En el feedlot, las señales son algo más alentadoras, pero no tanto por subas del gordo, sino por la mejora en las relaciones insumo-producto. En la última semana, tanto el ternero como el maíz mostraron bajas: 2,5% y 4,5% respectivamente, mientras que el novillo tuvo un avance leve, cercano al 1%.

Este movimiento impactó directamente en los indicadores clave del engorde:

  • La relación ternero/novillo cayó 5,3%.

  • La relación maíz/novillo se redujo 10,4%.

Este “combo” mejora la competitividad del engorde a corral respecto de semanas anteriores, dando algo de aire a una actividad que venía ajustada por costos altos y márgenes muy finos.

Un mercado que entra en fase de selección

El ternero en dólares se mantiene en un nivel elevado para febrero, lo que complica la ecuación para quien compra reposición. Sin embargo, la baja del maíz, la estabilidad del gordo y el aumento de la oferta de terneros ordenan parcialmente el escenario. Con precios firmes pero sin euforia, el mercado parece ingresar en una fase de selección.

En este contexto, la rentabilidad ya no depende únicamente de “pagar más” o “vender más caro”, sino de leer mejor el mercado, elegir categorías, momentos y calidades. Si el ternero continúa caro en moneda dura, la clave estará en la eficiencia productiva y comercial. Todo indica que el negocio ganadero empieza a acomodarse sobre bases más técnicas, sentando las condiciones para lo que muchos ya anticipan como un despegue más claro hacia 2026.

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