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Industria Madera Marco Un 2025 Con Grandes Desafíos.


En 2025, la industria de la madera y los productos afines en la Argentina atravesó un año de fuertes tensiones, marcado por la necesidad de ajustar niveles de producción, sostener el empleo y adaptarse a un escenario económico adverso, mientras avanzó en aspectos estratégicos vinculados a la calidad, la normalización y la generación de información sectorial. 

Así lo reflejó el balance anual elaborado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), que puso el foco en la situación de las pequeñas y medianas empresas, el núcleo del entramado productivo del sector.

Según el informe, el contexto de 2025 combinó varios factores negativos: una marcada contracción del mercado interno, aumentos sostenidos en los costos productivos y financieros, y mayores exigencias para mantener la actividad en funcionamiento. Este escenario obligó a muchas pymes madereras a revisar su estructura operativa, adecuar turnos de trabajo y reducir volúmenes de producción ante una demanda doméstica que no logró recuperarse a lo largo del año.

FAIMA destacó que, desde marzo de 2025, la entidad realiza un monitoreo mensual del desempeño sectorial, lo que permitió observar con mayor precisión la evolución de la actividad. Los relevamientos mostraron que el ajuste no fue homogéneo: mientras algunas empresas lograron sostener niveles razonables de producción gracias a su inserción exportadora, otras se vieron más afectadas por la caída del consumo interno, especialmente aquellas orientadas al mercado de la construcción y al mueble.

En ese contexto, las exportaciones se consolidaron como una herramienta clave para la supervivencia de muchas empresas. “El sector atravesó una combinación muy compleja de caída de la demanda e incremento de costos productivos y financieros, que obligó a las empresas a ajustar su funcionamiento y buscar en las exportaciones una alternativa para sostener la actividad”, explicó el ingeniero Gustavo Cetrángolo, autor del informe mensual de FAIMA. Las ventas externas permitieron mantener plantas operativas, preservar capital de trabajo y, fundamentalmente, sostener puestos de trabajo en un año signado por la recesión.

Distintos estudios sectoriales coincidieron en que la rentabilidad empresaria se vio afectada más por factores externos que por cuestiones internas de eficiencia. Entre los principales condicionantes se destacaron los costos logísticos, el precio de la energía, la carga impositiva y las dificultades de acceso al financiamiento. Estos elementos limitaron los márgenes, aun en empresas que lograron colocar productos en el exterior, y obligaron a muchas firmas a priorizar volumen y continuidad operativa por sobre la rentabilidad.

Exportaciones como sostén de la actividad

Durante 2025 se registraron desempeños positivos en varios segmentos exportadores. Las ventas externas de láminas más que se duplicaron en comparación con el año anterior, mientras que la madera aserrada de pino mostró incrementos significativos, con Asia como principal destino. En un contexto de debilidad del mercado interno, numerosas empresas optaron por resignar margen para asegurar flujo de caja, reducir el peso de los costos fijos y garantizar la continuidad laboral.

FAIMA subrayó que esta estrategia defensiva fue clave para atravesar el año, aunque advirtió que no resulta sostenible en el largo plazo sin una mejora en las condiciones macroeconómicas y financieras.

Avances en calidad, normas y valor agregado

Más allá de la coyuntura, el balance de 2025 también reflejó avances relevantes en materia estratégica. Uno de los hitos fue la implementación de la norma IRAM 9670 para madera de uso estructural, ya vigente para especies como pino, eucalipto y araucaria. Esta norma representa un paso fundamental para fortalecer la confianza en la madera como material constructivo, ampliar su uso en obras y generar mayor valor agregado.

En paralelo, FAIMA acompañó a aserraderos que avanzaron en procesos de clasificación y certificación, y anunció que impulsará capacitaciones específicas, instructivos técnicos y una mayor articulación con laboratorios especializados. El objetivo es ampliar la oferta de productos normalizados y acercar soluciones confiables a arquitectos, ingenieros y desarrolladores, favoreciendo una mayor inserción de la madera en la construcción formal.

Otro avance significativo fue la puesta en marcha del Observatorio de Monitoreo de la Industria de la Madera y del Mueble, desarrollado junto a la Universidad Nacional de Misiones. Esta herramienta busca generar información continua y confiable sobre producción, empleo, comercio y competitividad, aportando insumos tanto para la toma de decisiones empresarias como para el diseño de políticas públicas sectoriales.

Desde FAIMA remarcaron que la participación activa de las empresas será clave para consolidar este observatorio y transformarlo en una referencia permanente para el sector.

Perspectivas para 2026

De cara a 2026, las perspectivas se presentan como un escenario de transición. Los analistas anticipan una posible recuperación, aunque con comportamientos heterogéneos entre los distintos rubros y en un marco de mayor competencia y reconfiguración de mercados. Para la industria maderera, el desafío central será profundizar la modernización tecnológica, mejorar la productividad y fortalecer el abastecimiento de materia prima, ya sea mediante forestaciones propias o acuerdos de largo plazo.

“Para que la transformación alcance a la mayor parte del entramado productivo será fundamental que el mercado recupere dinamismo y que existan condiciones de financiamiento adecuadas”, señalaron desde FAIMA. En esa línea, Cetrángolo concluyó que “la rentabilidad de muchas pymes se vio afectada principalmente por factores externos a las plantas, mientras el mercado interno no logró recomponerse”, sintetizando el clima de un año complejo pero también de aprendizajes y avances estructurales para el sector.

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