Escúchanos en vivo ▶️ Radio Cadenanet

Rendimiento De Biofertilizantes En Producción De Papa


Los resultados obtenidos a lo largo de las tres campañas consecutivas evaluadas evidencian de manera consistente rendimientos superiores en las parcelas tratadas con biofertilizantes en comparación con los lotes testigo, lo que se traduce directamente en una mayor producción total y, en consecuencia, en un incremento de la rentabilidad del sistema productivo. 

Este comportamiento sostenido en el tiempo refuerza la hipótesis de que el uso de biofertilizantes constituye una herramienta agronómica eficaz para mejorar la eficiencia productiva del cultivo de papa.

(NAP) En la Argentina se cultivan aproximadamente 80.000 hectáreas de papa (Solanum tuberosum), con un rendimiento promedio nacional que ronda las 35 toneladas por hectárea (Dirección de Producción Agrícola, 2023). Se trata de un cultivo estratégico tanto desde el punto de vista económico como social, dado su alto consumo interno y su relevancia en diversas economías regionales. Del total producido, cerca del 74 % se destina al consumo en fresco, mientras que el 26 % restante se utiliza como materia prima para la industria, principalmente para la elaboración de papas prefritas, chips y otros productos derivados.

En la provincia de Tucumán, la superficie implantada durante la campaña 2024 alcanzó las 9.260 hectáreas, concentrándose mayoritariamente en los departamentos de Chicligasta, Río Chico, Juan Bautista Alberdi, La Cocha y Graneros (Scandaliaris y col., 2025). En estas zonas, el cultivo de papa se desarrolla bajo sistemas intensivos, con alta dependencia del uso de fertilizantes minerales para sostener los niveles de rendimiento, lo que plantea desafíos importantes en términos de sustentabilidad a mediano y largo plazo.

Diversos estudios han demostrado que el monocultivo y el uso intensivo y prolongado de fertilizantes de síntesis química en distintos cultivos generan efectos negativos sobre el suelo. Entre los principales impactos se destacan la reducción del contenido de materia orgánica, la alteración de la estructura del suelo y la disminución de la diversidad y actividad de la microbiota nativa. Estas modificaciones conducen, con el paso de los años, a una menor eficiencia en el uso de nutrientes y, como consecuencia, a reducciones progresivas en el rendimiento de los cultivos (Lovaisa y col., 2017; Di Salvo y col., 2020).

En este contexto, la incorporación de biofertilizantes surge como una alternativa viable y complementaria a la fertilización convencional. Kirschbaum y col. (2019) demostraron que el uso de biofertilizantes y enmiendas orgánicas mejora la eficiencia de uso de los fertilizantes aplicados, favoreciendo una mayor absorción de nutrientes por parte de la planta y reduciendo las pérdidas por lixiviación, que pueden provocar la contaminación de napas freáticas, o por volatilización hacia la atmósfera. Asimismo, estos autores reportaron incrementos significativos en el rendimiento del cultivo de frutilla y una reducción en la necesidad de agroquímicos, contribuyendo a sistemas productivos más sustentables (Kirschbaum, 2022).

En línea con estos antecedentes, los resultados obtenidos en las tres campañas analizadas muestran que las parcelas tratadas con biofertilizantes alcanzaron rendimientos superiores en todas las evaluaciones realizadas. Este aumento de la producción se reflejó claramente en una mayor ganancia económica, confirmando que la tecnología no solo es agronómicamente efectiva, sino también económicamente conveniente para el productor.

Adicionalmente, el análisis de costos indicó que la inversión asociada a la aplicación de biofertilizantes fue ampliamente compensada por el incremento del rendimiento, coincidiendo con lo reportado por Ceconello y col. (2022). Cabe destacar que, en la última campaña evaluada, se observaron diferencias con significancia estadística entre los lotes comparados, alcanzándose un rendimiento de 38 t/ha en el lote tratado con biofertilizante frente a 33,2 t/ha en el lote testigo. Estos resultados ponen de manifiesto el impacto positivo de la tecnología aplicada.

La utilización de la bacteria Azospirillum sp. evidenció una interacción favorable con el cultivo de papa, dado que los tubérculos inoculados presentaron al final del ciclo productivo un mayor rendimiento respecto al testigo sin tratamiento. Este efecto puede atribuirse a los múltiples mecanismos de acción de este microorganismo, tales como la fijación biológica de nitrógeno, la producción de fitohormonas y la estimulación del desarrollo radicular, lo que mejora la capacidad de la planta para explorar el suelo y aprovechar de manera más eficiente los nutrientes disponibles.

CONCLUSIONES

El empleo de biofertilizantes al momento de la plantación tuvo un efecto claramente positivo sobre la producción del cultivo de papa. Los resultados obtenidos a lo largo de las tres campañas evaluadas muestran un aumento sostenido del rendimiento en los lotes donde se aplicó esta tecnología, con incrementos que oscilaron entre 4,8 y 6,9 toneladas por hectárea en comparación con los lotes sin tratamiento. Estos datos demuestran la efectividad de los biofertilizantes en mejorar el aprovechamiento de los nutrientes del suelo y de los fertilizantes químicos aplicados, contribuyendo tanto a una mayor productividad como a una mayor sustentabilidad del sistema agrícola. En este sentido, la adopción de biofertilizantes se presenta como una estrategia prometedora para optimizar los rendimientos, reducir impactos ambientales y mejorar la rentabilidad del cultivo en las principales regiones productoras.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente