
PEFC Argentina, la representación local del sistema global Programa para el Reconocimiento de la Certificación Forestal, renovó su Comisión Directiva e inicia una nueva etapa institucional orientada a profundizar la integración entre el recurso forestal y la industria transformadora, fortalecer el alcance del sistema de certificación en todo el país y acompañar a más empresas y productores —especialmente pequeñas y medianas empresas— en su camino hacia la gestión forestal sostenible.
Para el período 2025–2027, la presidencia de PEFC Argentina será ejercida por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), a través de su presidenta, Mercedes Omeñuka. Esta nueva conducción representa un paso clave para consolidar el trabajo articulado entre las distintas cadenas de valor del sector foresto-industrial argentino.
“Contar con la presidencia de FAIMA representa un nuevo hito para fortalecer la integración del sector. Buscamos seguir consolidando el puente entre el recurso forestal y la industria, afianzar la federalización del sistema y brindar apoyo técnico a las pymes para que cada vez más puedan acceder a la certificación. Un eje central de esta etapa será la implementación del Proyecto de Posicionamiento, para que el sello PEFC sea reconocido por más argentinos como garantía de origen sostenible”, señaló Omeñuka.
En el plano internacional, PEFC Argentina forma parte desde 2010 de la Alianza PEFC, que reúne a sistemas nacionales de certificación forestal de 57 países. En este marco, la entidad trabaja alineada con los estándares globales definidos por el Programa Internacional, adaptándolos a la realidad productiva, social y ambiental del país. Este enfoque permite que el sistema argentino CERFOAR-PEFC funcione como una herramienta concreta para que productores y empresas cumplan con las exigencias internacionales, incluyendo regulaciones como el Reglamento Europeo contra la Deforestación (EUDR), sin perder identidad local.
A 16 años de su creación, el programa realiza un balance positivo de su trayectoria en la Argentina, que incluye hitos como la primera certificación de bosque nativo en la provincia de Misiones. El principal desafío hacia adelante es escalar el sistema, pasando de experiencias emblemáticas a una adopción más amplia, mediante procesos más accesibles para pequeños productores y pymes, y posicionando a la certificación como una inversión estratégica para la competitividad comercial.
En un contexto global donde la sostenibilidad ya no es un diferencial sino una condición de acceso a los mercados, la certificación PEFC abre oportunidades concretas para la foresto-industria argentina. Desde la construcción con madera hasta la producción de papel, cartón, packaging, luthería y diseño, el sello PEFC funciona como un pasaporte que garantiza trazabilidad, origen responsable y cumplimiento de estándares ambientales exigidos por los mercados de mayor valor.
“La certificación ordena procesos, mejora la eficiencia interna de las empresas y reduce riesgos. Hoy los mercados no discuten la sostenibilidad: la exigen. PEFC brinda herramientas clave, como los sistemas de diligencia debida, que permiten demostrar el origen legal y responsable de los productos forestales y facilitar el comercio internacional”, destacó Omeñuka.