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Importante Crecimiento En El Consumo De Alambre.


El comportamiento del mercado del alambre en 2025 muestra una dinámica más compleja y estructural de lo que indican los primeros datos de recuperación. 

El repunte no sólo está impulsado por una baja en los costos en pesos, sino por un reequilibrio profundo entre precios relativos, adopción tecnológica y nuevas demandas productivas que están redefiniendo el rol del alambrado en todo el entramado agroindustrial argentino.

Un cambio de ciclo en el costo del alambrado

De acuerdo con las estimaciones del INTA Bordenave, instalar 1.000 metros de alambrado tradicional de siete hilos cuesta hoy $9,7 millones, un 10% menos que hace un año. La caída resulta notable si se considera que, entre 2020 y 2024, los materiales para alambrado se encarecieron un 310% y los electrificadores un 460%.

Este nuevo escenario surge por una combinación de factores:

  • Corrección en los precios del acero galvanizado, que arrastra buena parte de los costos de materiales.

  • Reacomodamiento salarial en un contexto de menor presión inflacionaria, aunque la mano de obra sigue representando casi la mitad del costo.

  • Mayor competencia entre proveedores, especialmente en alambres ovalados y soluciones eléctricas.

  • Adopción tecnológica creciente, que permite optar por sistemas más eficientes y menos intensivos en capital.

El resultado es una mejora real en la capacidad de inversión del productor. Medir el costo en kilos de novillo, toneladas de trigo o maíz permite ver esto con claridad: aunque el valor en pesos bajó, el “esfuerzo productivo” cayó todavía más, con reducciones del 25% al 33% según el tipo de alambrado.

Composición del costo: un equilibrio que se redefine

El detalle del INTA muestra que:

  • Materiales: $5,4 millones por kilómetro

  • Mano de obra: $4,3 millones

La mano de obra sigue siendo un componente significativo, pero la baja en materiales fue determinante para mejorar los números finales. En zonas con menor disponibilidad de personal especializado, esta relación incluso se acentúa, impulsando aún más la adopción de opciones eléctricas o mixtas.

Los alambres más utilizados y sus aplicaciones

Cada sistema responde a necesidades productivas distintas:

1. Alambre ovalado galvanizado 17/15

Es el estándar para campos ganaderos. Su resistencia (725–800 kg) garantiza durabilidad y capacidad de contención incluso en lotes con hacienda pesada.

2. Alambre de púas Bagual

Sigue siendo clave para seguridad perimetral y manejo tradicional, especialmente en regiones donde la fauna o el vandalismo requieren un refuerzo adicional.

3. Alambre para fardo

Con la expansión del silaje y el aumento del transporte de forrajes, este segmento mantiene una demanda constante y estratégica.

4. Alambres eléctricos (1,80 y 2,25 mm)

Son los de mayor crecimiento: permiten divisiones internas flexibles, reducen costos y potencian sistemas intensivos, desde ganadería pastoril hasta viñedos y hortícolas.

5. Alambre ovalado Baqueano 16/14

Opción más económica, con buena durabilidad en campos extensivos o para animales dóciles.

El avance del alambrado eléctrico: la gran tendencia

El verdadero protagonista del cambio es el sistema eléctrico, que dejó de ser considerado “provisorio” para transformarse en infraestructura estratégica.

  • Semipermanente de 3 hilos: $2,7 millones por kilómetro

  • Móvil de 1 hilo: $156.000 cada 500 metros

Estas cifras lo convierten en un sistema de rápida adopción, ideal para manejo rotativo, pastoreo intensivo y ajustes dinámicos en la explotación. La posibilidad de montar y desmontar líneas en cuestión de horas ofrece una flexibilidad antes impensada.

Ganadería y agricultura: motores del consumo

En ganadería se combinan dos fenómenos:

  • Renovación del alambrado tradicional tras años de postergación.

  • Multiplicación de divisiones eléctricas para mejorar la eficiencia del uso del pasto.

En agricultura, el alambre es fundamental para:

  • Protección contra fauna.

  • Estructuras de conducción en cultivos intensivos.

  • Sujeción y tutorado.

  • Sistemas eléctricos en viñedos modernos.

Los proyectos vitivinícolas y frutihortícolas, particularmente, están incorporando alambre eléctrico de mayor calibre para diseños más eficientes y de menor impacto visual.

Un mercado que trasciende al agro

La demanda se expande hacia otros sectores:

  • Energía (oleoductos, gasoductos, parques solares y eólicos).

  • Minería.

  • Construcción e infraestructura vial.

  • Industria del petróleo y gas para protección perimetral de instalaciones.

En estos casos, los alambrados combinan soluciones tradicionales con electrificación y sistemas antiintrusión.

Expectativas para el segundo semestre de 2025

Las proyecciones apuntan a un crecimiento sostenido por tres razones estructurales:

  1. Reducción y estabilización de costos.

  2. Diversificación de sistemas, que permite adaptar la inversión al objetivo productivo.

  3. Expansión de sectores demandantes, que ya no se limita al agro.

Lejos de un rebote circunstancial, el mercado del alambre muestra señales de un ciclo de recuperación estable que moderniza la infraestructura rural y productiva.

Como afirma Marcelo Pascual, “cada rollo de alambre representa seguridad, previsibilidad y eficiencia”. Y en un país donde el manejo de recursos es decisivo para la competitividad, estas tres palabras definen gran parte del futuro productivo argentino.

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