
El mercado internacional de granos ha cerrado 2024 con una fuerte presión a la baja en los precios de la soja, que han caído un 20% respecto al inicio del año, alcanzando los 361 dólares por tonelada en Chicago, el nivel más bajo desde 2020.
Esto se debe a una oferta abundante, especialmente en Brasil, donde se prevé una cosecha récord de 169 millones de toneladas, 16 millones más que el ciclo anterior. Estados Unidos también ha tenido una producción destacada, con 121 millones de toneladas, mientras que Argentina se mantiene estable con 50,8 millones de toneladas.
El aumento en las existencias globales de soja ha sido significativo, con el USDA proyectando un total de 131,87 millones de toneladas para el ciclo 2024/25, lo que representaría el nivel más alto de la historia y una relación stock-consumo del 33%. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China también siguen influyendo, con Brasil consolidándose como el principal proveedor de soja al gigante asiático.
Por otro lado, el maíz ha mostrado señales de recuperación tras tocar mínimos en agosto, con un aumento en su cotización a 169 USD/tonelada. Esto se debe a un ajuste en los balances globales de stocks, que según el USDA, caerán en unos 20 millones de toneladas respecto al ciclo anterior, marcando el nivel más bajo desde 2020/21. Las condiciones climáticas adversas en la Unión Europea y Ucrania, así como la leve disminución en la cosecha de Estados Unidos, han contribuido a este ajuste. Brasil también ha tenido una buena cosecha de maíz, con una proyección de 127 millones de toneladas, y se espera que la cosecha de maíz de segunda, conocida como "safrinha", sea crucial para abastecer la demanda global a partir de julio.
Finalmente, factores macroeconómicos y geopolíticos agregan incertidumbre al mercado. El reciente aumento de 25 puntos básicos en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal de EE. UU. y las tensiones comerciales internacionales, en particular entre Estados Unidos y China, influyen en las expectativas económicas globales, lo que genera volatilidad en los precios de los commodities agrícolas. Además, las elecciones en Estados Unidos podrían tener un impacto significativo en las relaciones comerciales internacionales, añadiendo aún más incertidumbre al panorama.