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Remolacha Forrajera: Nuevas tecnologías de un cultivo multifacético




 La remolacha forrajera está experimentando un aumento en su consumo ganadero en Argentina gracias a la llegada de nuevas tecnologías. KWS, líder mundial en el cultivo de remolacha, está apostando por generar más de 30 toneladas por hectárea de materia seca con alto contenido energético y proteico. Mauro Cardona, especialista de la empresa, comparte las nuevas tecnologías y prácticas de manejo que hacen crecer este cultivo.

La siembra de la remolacha forrajera se realiza en septiembre u octubre, y durante la primavera, verano y parte del otoño, el cultivo produce materia seca que puede ser consumida por el ganado. El consumo principal se lleva a cabo en abril y mayo, extendiéndose hasta septiembre u octubre. La remolacha es un alimento muy energético, con 2.9 megacalorías por kilo de materia seca y un buen contenido proteico.

El manejo de la remolacha implica un proceso de acostumbramiento para el ganado, donde se introduce gradualmente en la dieta del animal hasta alcanzar un equilibrio adecuado. Este proceso dura aproximadamente 20 a 25 días. Durante el pastoreo, se utiliza un avance frontal con cerco eléctrico, permitiendo que los animales consuman la remolacha directamente en el campo.

En cuanto a variedades, KWS ofrece una remolacha forrajera con buenos rendimientos y capacidad de controlar malezas. La tecnología "Conviso" proporciona una semilla con un herbicida que ayuda a controlar eficazmente las malezas, incluso las resistentes al glifosato.

Los costos de implantación de la remolacha forrajera que produce alrededor de 30 toneladas de materia seca oscilan entre 1300 y 1400 dólares por hectárea. Sin embargo, los altos rendimientos de carne y leche derivados del consumo de remolacha compensan estos costos, con algunos productores logrando hasta 3000 kg de carne por hectárea.

En términos de futuro, la remolacha se está utilizando cada vez más en sistemas de producción de carne y leche, así como en tambos como suplementación invernal. Su adopción está creciendo tanto en zonas de regadío como en secano, con múltiples aplicaciones en recría y engorde de ganado.

En resumen, la remolacha forrajera está demostrando ser un cultivo versátil y rentable en Argentina, con un gran potencial para mejorar la productividad ganadera y reducir los costos de suplementación.

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