
Según el informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las exportaciones de vino en Argentina han experimentado una fuerte caída en el primer semestre de 2023.
En comparación con el mismo período del año anterior, el volumen despachado de vino ha disminuido en un 31,7%, lo que equivale a 44,8 millones de litros menos.
Del total exportado, el 77,2% correspondió a vinos fraccionados, que experimentaron una disminución del 26,8%. Por otro lado, el 22,8% restante fueron vinos a granel, que sufrieron una caída del 44,5%.
En términos de precios, el informe señala que el precio promedio del vino total en el período acumulado de enero a junio fue de 3,5 dólares por litro, lo que representa un aumento del 15,6%. El precio del vino fraccionado fue de 4,23 dólares por litro, con un incremento del 9,1%, mientras que el vino a granel tuvo un precio promedio de 1 dólar por litro, con un aumento del 21,9%.
Además de la disminución en las exportaciones, la industria vitivinícola argentina ha enfrentado desafíos debido a la peor cosecha de uvas en la historia. Una helada en octubre redujo la cosecha a 14.400 millones de quintales de uva, en comparación con un promedio de 23 millones de quintales en los últimos 12 años. Esta situación ha llevado a las empresas a cuidar sus stocks y ha resultado en una menor oferta exportable.
No obstante, se menciona que se espera llegar al 1 de junio de 2023 con 5,5 meses de stock, lo cual brinda cierta estabilidad. Además, se destaca que el gobierno argentino, representado por Sergio Massa, ha asegurado que no permitirá la importación de vino para evitar situaciones similares a las ocurridas en 2016 y 2019, cuando hubo excedente de vino en el mercado interno.