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Tristeza Bovina: Advierten Sobre Los Riesgos Sanitarios En Los Corrales De Engorde


La mezcla de animales con diferentes antecedentes sanitarios, el uso compartido de agujas y el corto período de permanencia en los sistemas de engorde a corral conforman un escenario complejo para la prevención de la anaplasmosis bovina, conocida popularmente como tristeza bovina.

Así lo explicó el veterinario Nicolás Morel, integrante del Grupo de Inmunología y Parasitología del INTA Rafaela, durante una jornada a campo organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina.

Según detalló el especialista, uno de los principales desafíos surge de la convivencia de animales con distintos niveles de exposición previa a Anaplasma marginale. Mientras algunos bovinos pueden ser portadores crónicos de la enfermedad, otros llegan al sistema siendo susceptibles a la infección.

Esta situación puede agravarse durante las prácticas sanitarias realizadas al ingreso de los animales. Una aguja contaminada, por ejemplo, puede transformarse en un medio de transmisión mecánica del agente desde un animal portador hacia otro susceptible.

Como consecuencia, los casos clínicos pueden aparecer y concentrarse durante los primeros días o semanas posteriores al ingreso al corral.

Combinar herramientas para prevenir

Morel remarcó que no existe una única medida capaz de resolver el problema y sostuvo que la prevención debe basarse en una estrategia que combine vacunación, herramientas químicas y medidas de manejo.

La elección de cada alternativa dependerá de factores como la edad de los animales, sus antecedentes sanitarios, la situación epidemiológica y el tiempo previsto hasta la faena.

Entre las opciones disponibles se encuentra la inmunoprofilaxis mediante vacunas vivas basadas en Anaplasma centrale. Esta herramienta se aplica en una única dosis a animales de entre 4 y 10 meses y alcanza su protección completa aproximadamente a los 60 días.

En cuanto a la metafilaxia, el especialista explicó que puede disminuir la parasitemia, reducir la transmisión y atenuar la gravedad de los cuadros clínicos. Sin embargo, aclaró que no evita la infección y su efecto es transitorio mientras continúen conviviendo animales portadores y susceptibles.

El uso de antimicrobianos también requiere una planificación cuidadosa, especialmente en animales próximos a la faena, debido a los períodos de carencia que deben respetarse.

Además, Morel advirtió sobre el riesgo que implica la utilización masiva y sostenida de estos productos, ya que podría generar presión de selección sobre Anaplasma marginale.

El manejo, una herramienta clave

Entre las principales medidas preventivas se destacan la segregación de animales y la reducción de las posibilidades de transmisión mecánica durante las prácticas sanitarias.

Estas acciones pueden tener un efecto inmediato o temprano, aunque su implementación dependerá de las características y posibilidades de cada establecimiento.

El especialista hizo hincapié en la necesidad de anticiparse a la aparición de la enfermedad: conocer los antecedentes sanitarios de los animales, evaluar los riesgos antes de su ingreso y definir con anticipación las herramientas preventivas.

También señaló que, ante la sospecha de un caso, es fundamental realizar el diagnóstico antes de iniciar un tratamiento.

En animales vivos, se recomienda remitir al laboratorio una muestra de sangre con anticoagulante. En el caso de animales muertos con signos compatibles, debe obtenerse un coágulo de sangre de grandes vasos para su posterior análisis.

Nicolás Morel, veterinario del INTA Rafaela, participó de la Jornada a Campo organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina en el establecimiento de la cooperativa Uncoga, ubicado en Humboldt, Santa Fe.

Durante el encuentro, desarrollado en un sistema de engorde a corral con terneros de raza Holando, el especialista presentó la charla titulada “Blindar el corral: estrategias contra la tristeza bovina”, centrada en las herramientas disponibles para prevenir y reducir el impacto de esta enfermedad en los sistemas de producción.

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