
El sorgo granífero cerró la campaña 2025/26 con un rendimiento promedio de 40,7 qq/ha, el mayor de los últimos cinco años. Sin embargo, la fuerte contracción del área sembrada llevó la producción nacional a 2,8 millones de toneladas, 300.000 toneladas menos que en el ciclo anterior.
La campaña 2025/26 dejó un balance productivo positivo para el sorgo granífero en términos de rendimiento, aunque negativo en volumen total. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha alcanzó un promedio nacional de 40,7 quintales por hectárea, superando ampliamente los 35,4 qq/ha de promedio de las últimas cinco campañas.
El dato confirma una mejora significativa en la productividad del cultivo y marca el mayor rendimiento promedio de los últimos cinco años. En algunas de las principales regiones productoras, además, los resultados estuvieron por encima del promedio nacional.
El Centro-Norte de Córdoba encabezó el ranking regional, con 56,5 qq/ha, mientras que el Núcleo Sur alcanzó 53,9 qq/ha y el Núcleo Norte, 53,3 qq/ha.
La superficie volvió a ser determinante
El buen comportamiento de los rindes, sin embargo, no logró traducirse en un aumento de la oferta total. La Bolsa de Cereales estimó una producción nacional de 2,8 millones de toneladas, lo que representa una disminución de 300.000 toneladas (-9,7%) respecto de las 3,1 millones obtenidas durante la campaña 2024/25.
La explicación está principalmente en la superficie destinada al cultivo. El área sembrada cayó de 1 millón de hectáreas a 750.000 hectáreas, lo que implica una retracción del 25% interanual.
De esta manera, el sorgo atravesó una campaña en la que la productividad por hectárea compensó parcialmente la menor superficie, pero no logró evitar la caída del volumen cosechado.
El escenario refleja el peso que tiene la decisión de siembra sobre la oferta final del cereal: aun con mejores rendimientos, una reducción significativa del área puede terminar impactando directamente sobre la producción nacional y, en consecuencia, sobre la disponibilidad de grano para los distintos destinos de la cadena.
Un dato productivo para seguir
Con la cosecha prácticamente finalizada, el balance deja como principal señal el salto en los rendimientos. La pregunta hacia la próxima campaña será si esa mejora productiva puede sostenerse y, especialmente, si el sorgo logra recuperar parte del área perdida.
Para el mercado, la evolución de la superficie sembrada será un factor clave: con rindes en niveles elevados, una recuperación del área podría generar un incremento significativo de la producción nacional.