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Saputo: por qué la operación argentina valía mucho menos que la británica pese a procesar el doble de leche


La comparación elaborada por Julio Cuadros pone el foco en una cuestión central para la industria láctea argentina: el volumen de leche procesado no determina por sí solo el valor económico de un negocio.

Según el informe, Saputo Argentina recibía unos 1.288 millones de litros de leche al año, aproximadamente el doble de los 600 millones de litros anuales asociados al negocio de Saputo en el Reino Unido. Sin embargo, ambas operaciones presentaban niveles de facturación y EBITDA anuales similares.

La diferencia se hizo todavía más evidente al momento de la venta. El negocio británico obtuvo una valoración empresarial aproximadamente 2,2 veces superior, lo que llevó a una brecha cercana a 4,5 veces en valor empresario por litro de leche procesado.

¿Por qué ocurrió?

El informe identifica varias razones. La primera está relacionada con cuánto valor se consigue agregar a cada litro de leche. No es lo mismo vender productos de bajo procesamiento y menor margen que transformar la materia prima en productos de mayor valor, desarrollar marcas, fraccionar, acceder directamente al consumidor o participar en segmentos de ingredientes y especialidades.

En otras palabras, el negocio británico conseguía generar prácticamente los mismos ingresos y resultados con la mitad de materia prima. Esto supone una mayor facturación y generación de EBITDA por litro procesado.

La segunda explicación está en la estructura y previsibilidad del negocio. Aunque ambos alcanzaban márgenes operativos comparables, el mercado asignó un múltiplo mucho mayor al negocio británico. Allí entran en juego factores como la estabilidad de los flujos futuros, el riesgo asociado a cada mercado, la previsibilidad de los resultados y el atractivo estratégico de la operación para el comprador.

También debe considerarse que Lactalis no estaba comprando solamente litros de leche o capacidad industrial. Estaba adquiriendo un negocio con determinadas marcas, productos, mercados, canales comerciales, clientes, activos y perspectivas de generación de caja.

Por eso, la diferencia no puede explicarse simplemente diciendo que “la leche argentina vale menos”. El punto central es cuánto valor económico se construye a partir de esa leche y cuánto de ese valor logra capturar la industria.

El dato que deja la comparación

La operación argentina demuestra que es posible alcanzar una rentabilidad operativa significativa a gran escala. Pero también muestra una limitación: para obtener una facturación y un EBITDA similares, necesitó aproximadamente el doble de leche.

Eso coloca a la lechería argentina frente a una oportunidad concreta: aumentar el valor generado por cada litro mediante productos de mayor valor agregado, marcas, innovación, ingredientes, fraccionamiento, nuevos mercados y canales de comercialización.

El desafío, entonces, no pasa solamente por producir más leche.

Pasa por hacer que cada litro valga más.

Y allí aparece la principal enseñanza de la comparación de Saputo: la escala permite construir un gran negocio, pero el verdadero salto en valor empresario se produce cuando esa escala se combina con mayor agregado de valor, mejores márgenes y flujos de fondos más previsibles.

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