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La chicharrita cae con fuerza, pero el riesgo sanitario sigue vigente en el norte


El impacto de las condiciones climáticas finalmente se hizo sentir sobre las poblaciones de Dalbulus maidis, la chicharrita del maíz. El 48° informe de la Red Nacional de Monitoreo, correspondiente a los relevamientos realizados entre el 1 y el 17 de agosto de 2026, registró fuertes descensos en la abundancia del vector en las cinco regiones agroecológicas evaluadas.

En el Centro-Sur y el Litoral, la caída llevó las poblaciones a niveles muy bajos, similares o incluso inferiores a los registrados durante el mismo período del año pasado. Sin embargo, la situación es diferente en las regiones NOA, NEA y Centro-Norte, donde, pese a la disminución de las capturas, la abundancia continúa siendo significativa y se mantiene por encima de los valores de 2025.

Ante este escenario, los técnicos de la Red remarcaron la necesidad de mantener un monitoreo activo, sistemático y representativo, especialmente frente al inicio de las siembras tempranas de maíz.

Uno de los principales focos de atención está puesto en los maíces voluntarios o “guachos”, cuya presencia se vio favorecida esta campaña por las condiciones de humedad. Estos cultivos pueden funcionar como un verdadero “puente verde”, permitiendo la supervivencia de Dalbulus maidis durante el período entre campañas y favoreciendo la continuidad del patosistema.

Por este motivo, los especialistas consideran estratégico vigilar estos hospederos y sostener los sistemas de monitoreo durante toda la transición entre el invierno y la primavera.

Descenso en el NOA y el NEA

En el NOA, el promedio de adultos por trampa pasó de 457 a 187, mientras que las localidades con más de 100 adultos por trampa disminuyeron del 73% al 41%. En el 9% de los sitios no se registró presencia del vector.

A pesar de esta reducción, las capturas continúan siendo elevadas en términos interanuales: fueron aproximadamente 2,4 veces superiores a las registradas en el mismo período de 2025.

En el NEA, el promedio pasó de 186 a 63 adultos por trampa. Las localidades con más de 100 adultos bajaron del 44% al 17%, mientras que en el 21% no se detectó presencia de chicharritas.

Sin embargo, el promedio regional todavía se encuentra 40% por encima del registrado un año atrás, lo que mantiene la atención sobre esta zona.

El Litoral y Centro-Sur, con niveles mínimos

En el Litoral, la reducción fue aún más marcada. El promedio de capturas cayó de 9 a apenas 2 adultos por trampa, y ya no se registraron localidades con más de 100 ejemplares. Además, el vector estuvo ausente en el 64% de los sitios monitoreados.

La situación más favorable se observa en el Centro-Sur, donde el promedio regional se desplomó de 2,4 a apenas 0,18 adultos por trampa. Por primera vez en esta campaña, el valor quedó por debajo del registrado durante el mismo período de 2025.

En esta región, el 90% de las localidades no registró presencia de Dalbulus maidis.

Centro-Norte: fuerte descenso, pero todavía por encima de 2025

En el Centro-Norte, que comprende zonas de Córdoba y Santa Fe, también se observa una disminución sostenida. El promedio de capturas pasó de 74 a 29 adultos por trampa.

Las localidades ubicadas en la categoría de máxima abundancia bajaron del 19% al 7%, mientras que aquellas donde no se detectó el vector aumentaron del 13% al 32%.

No obstante, el dato que mantiene la preocupación es la comparación interanual: el promedio de adultos por trampa continúa siendo diez veces superior al de la misma altura del año pasado.

Baja infectividad por Spiroplasma

El informe también incorporó datos de infectividad correspondientes a cinco localidades. En cuatro sitios de la región Centro-Norte, ubicados en Córdoba y Santa Fe, las detecciones de portación de Spiroplasma fueron de bajas a moderadas.

En cambio, en la localidad monitoreada del NEA, en Santiago del Estero, no se detectó el patógeno.

Los datos muestran así un escenario de fuerte reducción poblacional de la chicharrita en buena parte del territorio, aunque con diferencias regionales importantes. Por eso, desde la Red Nacional de Monitoreo advierten que el descenso de las capturas no debe traducirse en un relajamiento de la vigilancia.

Con el comienzo de una nueva campaña de maíz, el monitoreo de adultos, la detección temprana del vector y el control de los maíces voluntarios serán herramientas fundamentales para reducir las posibilidades de que Dalbulus maidis encuentre condiciones favorables para mantenerse y transmitir los patógenos asociados al complejo de enfermedades del cultivo.

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