
La producción del cereal en el norte de África y Turquía compensaría parcialmente la caída registrada en las principales regiones productoras. En Argentina, se espera una reducción de la superficie sembrada y un menor volumen disponible para exportación durante la campaña 2026/27.
La cebada atraviesa un escenario internacional marcado por la menor producción esperada en varias de las principales regiones productoras, como consecuencia de las condiciones climáticas adversas que afectaron especialmente a Europa. Las sequías y las altas temperaturas registradas durante el invierno europeo impactaron sobre los cultivos de primavera y redujeron las perspectivas de rendimiento.
La cosecha europea de cebada, incluyendo al Reino Unido, tendría una disminución cercana a los 7 millones de toneladas. Si bien esta caída no comprometería el abastecimiento interno del continente, sí tendría consecuencias sobre la disponibilidad de excedentes destinados al mercado internacional.
El impacto climático fue todavía más significativo sobre el trigo y el maíz europeos, situación que contribuyó al incremento de los precios de los cereales y también repercutió sobre la cebada. En este contexto, la cebada forrajera continúa marcando la tendencia del mercado, mientras que la cebada destinada a la industria maltera enfrenta además interrogantes vinculados con la calidad de los granos.
A esto se suma que la recuperación del consumo mundial de cerveza todavía no alcanza los niveles necesarios para generar una mayor demanda de cebada maltera. Por ese motivo, aun cuando puedan registrarse problemas de calidad en parte de la cosecha europea, el mercado cervecero continúa actuando como un factor de presión sobre esta categoría.
En paralelo, la situación geopolítica continúa aportando incertidumbre. Los conflictos bélicos en Medio Oriente y Europa del Este mantienen bajo observación los precios de la energía, los costos y posibilidades logísticas y el normal desarrollo del comercio internacional de cereales.
Menor producción mundial
Las nuevas proyecciones para la campaña 2026/27 ubican la producción mundial de cebada en torno a los 150 millones de toneladas, unas 6 millones de toneladas menos que en el ciclo anterior.
La reducción se concentra principalmente en las seis grandes regiones productoras: Europa, Canadá, Argentina, Australia, Rusia y Ucrania. En conjunto, estas zonas registrarían una producción aproximadamente 11 millones de toneladas inferior a la de la campaña 2025/26.
Sin embargo, el escenario no sería de escasez. Las mejores perspectivas productivas para el norte de África y Turquía permitirían compensar parcialmente la disminución de la oferta de los principales productores y aportarían cierta estabilidad a la relación entre disponibilidad y consumo.
Europa, entre el calor y la pérdida de rendimiento
Las olas de calor que afectaron a buena parte del oeste, centro y sur de Europa durante la segunda quincena de junio y nuevamente a mediados de julio aceleraron el desarrollo y la cosecha de los cultivos de invierno y primavera.
Aunque buena parte de los cultivos ya se encontraba en etapas avanzadas de desarrollo, la combinación de temperaturas extremas y falta de precipitaciones tuvo efectos negativos sobre los rendimientos. Las perspectivas también son preocupantes para los cultivos de verano, especialmente el maíz, cuya producción regional podría ser la menor desde 2017.
En Francia, principal productor cerealero de la Unión Europea, los cultivos habían mostrado un buen estado general hasta mayo. Sin embargo, las altas temperaturas de junio aceleraron la maduración y cosecha de cebada y trigo. El calor extremo también complicó las tareas agrícolas y llevó a restringir determinadas actividades en algunas zonas debido al riesgo de incendios.
Las mayores pérdidas de rendimiento se concentraron en las regiones centrales y occidentales, donde la falta de lluvias y las altas temperaturas fueron más intensas. En cambio, el norte y el este presentaron resultados más favorables.
El escenario genera interrogantes respecto de la calidad de la cebada destinada a la producción de malta. No obstante, algunos países, como Dinamarca, obtuvieron buenos resultados, lo que contribuiría a sostener parcialmente la oferta europea. El principal cambio se observaría en el volumen de excedentes disponibles para exportación, que se reduciría de manera considerable.
Canadá y Estados Unidos mantienen sus estimaciones
En América del Norte, la cosecha de cebada avanza con cierto retraso respecto del ciclo habitual. Tanto en Canadá como en Estados Unidos las estimaciones productivas se mantienen por el momento sin modificaciones significativas.
Para Canadá se proyecta una producción de 9,3 millones de toneladas, mientras que para Estados Unidos se esperan alrededor de 3,1 millones de toneladas.
Australia, con buenas perspectivas
El panorama resulta más favorable en Australia, donde las lluvias registradas en buena parte de las principales regiones productoras permitieron adelantar las tareas de siembra.
Las proyecciones ubican la producción australiana de cebada 2026/27 en aproximadamente 14,6 millones de toneladas. Sin embargo, el cumplimiento de esta estimación dependerá de la evolución de las condiciones climáticas durante los próximos meses.
La influencia que pueda tener el fenómeno de El Niño constituye uno de los principales factores a monitorear, debido a su potencial impacto sobre las precipitaciones y el desarrollo de los cultivos.
Argentina: fuerte predominio de la cebada forrajera
En el mercado argentino, los datos de la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, al 14 de agosto de 2026, muestran un marcado predominio de la cebada forrajera.
Para la campaña 2025/26 se registraron Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) por 582.611 toneladas de cebada cervecera, frente a las 555.583 toneladas informadas anteriormente.
En el caso de la cebada forrajera, las DJVE alcanzaron las 2.785.405 toneladas, superando las 2.694.240 toneladas del registro previo.
Por su parte, las exportaciones de malta de cebada acumularon declaraciones por 429.716 toneladas, frente a las 399.199 toneladas contabilizadas anteriormente.
La comparación con agosto de 2025 permite observar con claridad el cambio en la composición del mercado. En aquel momento, las declaraciones de nueva cosecha alcanzaban 1.093.589 toneladas de cebada cervecera, mientras que la cebada forrajera sumaba 2.105.822 toneladas.
La evolución refleja el fuerte crecimiento relativo de la participación de la cebada forrajera, que actualmente domina el mercado argentino.
Menor exportación de cebada cervecera
El comportamiento de la cebada cervecera está estrechamente relacionado con la evolución del consumo mundial de cerveza. La falta de una recuperación significativa de la demanda genera expectativas de que 2026 sea el año con menor volumen exportado de cebada cervecera de la última década.
Para la campaña 2025/26, la estimación de producción argentina se ubica en 5,7 millones de toneladas. De ese volumen, más de 3 millones de toneladas ya se encuentran comprometidas para la exportación, de acuerdo con las DJVE informadas.
En cuanto a los destinos, Arabia Saudita y Brasil continúan ocupando un lugar central. Arabia Saudita se mantiene como uno de los principales mercados para la cebada forrajera, mientras que Brasil conserva su relevancia como destino de la cebada cervecera.
La campaña 2026/27 comenzará con menor superficie
Para la campaña 2026/27, la siembra de cebada se encuentra prácticamente finalizada, aunque la superficie definitiva será inferior a la inicialmente prevista.
El principal condicionante fue el exceso de humedad, particularmente en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, una de las zonas de mayor importancia para el cultivo.
La estimación actual ubica la superficie sembrada en alrededor de 1,1 millones de hectáreas, con una producción inicialmente proyectada entre 4,5 y 5 millones de toneladas.
De concretarse este escenario, Argentina tendría una menor disponibilidad exportable en un mercado internacional que también presenta una oferta más ajustada. La evolución del clima durante el desarrollo de los cultivos y el comportamiento de la demanda global serán, por lo tanto, factores determinantes para definir el volumen final de producción, los precios y la capacidad exportadora del país.
En el escenario mundial, la mayor producción esperada en el norte de África y Turquía permitiría amortiguar parte de la caída de la oferta de Europa y otros grandes productores. Sin embargo, la menor disponibilidad de excedentes europeos y la reducción de la cosecha argentina configuran un mercado de cebada que continuará atento a la evolución climática, la demanda cervecera y las condiciones del comercio internacional.