
La campaña arrocera 2025/26 cerró con 204.900 hectáreas sembradas en Argentina, una superficie 12% inferior a la registrada en el ciclo anterior. La reducción, cercana a las 28.000 hectáreas, estuvo principalmente asociada al deterioro de los precios y al incremento de los costos de producción.
La contracción se concentró en Corrientes y Entre Ríos, las principales provincias productoras, y también alcanzó a Santa Fe y Chaco. En contraste, Formosa fue la única provincia que amplió su superficie, con un crecimiento del 10%, aunque insuficiente para compensar las pérdidas del resto del país.
El cambio respondió fundamentalmente a una modificación de la ecuación económica. Luego de los elevados valores registrados por el arroz cáscara a comienzos de 2024, los precios retrocedieron alrededor de 37%, mientras que aumentaron costos clave como la electricidad para riego y los fertilizantes.
En Entre Ríos, donde la cosecha quedó prácticamente definida, se implantaron 54.850 hectáreas, con un rendimiento promedio de 8.064 kilos por hectárea y una producción estimada en 442.295 toneladas.
La producción provincial cayó 21% respecto de la campaña anterior, aunque la mayor parte de la disminución obedeció a la menor superficie sembrada. El rendimiento, en cambio, retrocedió apenas 3% interanual y se ubicó 4% por encima del promedio de los últimos cinco años.
La campaña estuvo atravesada por condiciones climáticas exigentes. La restricción de lluvias, particularmente durante enero, y las temperaturas elevadas generaron preocupación. En Entre Ríos se registraron 25 jornadas con máximas superiores a los 35 °C, siete más que el promedio histórico, algunas de ellas coincidentes con etapas críticas del cultivo.
También se observaron diferencias según el tipo comercial. El arroz largo fino, que concentró el 73% del área entrerriana, alcanzó un rendimiento promedio de 8.500 kilos por hectárea, mientras que el largo ancho, con el 22% de la superficie, obtuvo unos 6.900 kilos.
La caída actual representa una corrección luego del fuerte crecimiento registrado en la campaña 2024/25, cuando el área arrocera nacional aumentó 14% y llegó a 231.650 hectáreas, impulsada por mejores perspectivas de precios y márgenes.
Sin embargo, el arroz argentino conserva una posición relevante en los mercados internacionales. Durante 2025, el país alcanzó el mayor volumen de exportaciones de arroz desde 2016 y el mayor valor exportado desde 2014, aunque en un escenario de precios internacionales inferiores.
El ciclo 2025/26 deja así una fotografía clara del sector: menos superficie, buenos niveles de productividad y una rentabilidad más ajustada. Para la próxima campaña, la evolución de los precios y de los principales costos de producción será determinante para definir si el área vuelve a crecer o profundiza su retroceso.