
En una nueva edición del Día del Inversor organizado por ADBlik, se analizó con detalle el cambio de escenario que comenzó a consolidarse hacia el último trimestre de 2025 en el mercado global de carne vacuna.
Allí se destacó un fuerte crecimiento de la demanda internacional, acompañado por un incremento cercano al 8% en la oferta mundial, una expansión que, lejos de ser estructural, estuvo impulsada principalmente por una intensa liquidación de rodeos en los principales países productores.
Este fenómeno respondió a la necesidad de abastecer mercados cada vez más exigentes, pero al mismo tiempo encendió señales de alerta: la liquidación actual compromete la disponibilidad futura de hacienda, generando un horizonte de mayor tensión entre oferta y demanda. En otras palabras, el mundo está consumiendo hoy animales que faltarán mañana, lo que anticipa un ciclo de precios firmes y mayor competencia por la carne de calidad.
Según el analista ganadero Víctor Tonelli, el desbalance es evidente: “El contexto internacional está generando nuevos requerimientos y un desequilibrio fenomenal entre esa demanda y la capacidad del mundo de abastecerla”. Esta afirmación resume el eje central del nuevo escenario: la revalorización global del consumo de proteínas animales, en un mundo donde la carne vacuna vuelve a posicionarse como un bien estratégico.
Aunque el productor argentino continúa apoyándose en gran medida en el mercado interno, la dinámica externa resulta clave. China, Estados Unidos y Europa —que en conjunto explican cerca del 80% de las exportaciones nacionales— muestran señales consistentes de recuperación y mayor demanda, tanto en volumen como en calidad. Esto abre una ventana de oportunidad para la Argentina, históricamente reconocida por su aptitud productiva y sanitaria.
Precios, oferta y horizonte a dos años
De cara a los próximos dos años, Tonelli anticipó un escenario marcado por la tensión en los precios. La menor oferta global, sumada a una demanda que exige estándares cada vez más altos, configura un contexto favorable para los países capaces de producir carne de calidad de manera eficiente. En ese sentido, aseguró que la Argentina cuenta con los recursos naturales, el conocimiento técnico y la escala necesaria para responder a este nuevo ciclo, siempre que logre sostener reglas de juego estables.
La ecuación productiva: eficiencia como clave
Desde una perspectiva productiva, el analista Fernando Canosa puso el acento en la planificación forrajera y en la correcta lectura de los costos. Explicó que el sistema actual enfrenta un ternero caro como insumo inicial, pero al mismo tiempo dispone del pasto —el alimento más económico— y de una relación favorable con el maíz, que permite equilibrar la ecuación.
A diferencia de otros ciclos, el maíz muestra valores competitivos, lo que ayuda a compensar las altas cotizaciones de la hacienda liviana. En esta línea, Roberto Guercetti, CEO de Conecar Ganadera, destacó la importancia de los subproductos derivados de la industrialización de maíz y girasol en la región pampeana. Estos insumos permiten mejorar la conversión alimenticia, sumar kilos de manera eficiente y reducir el costo por kilo producido.
El planteo técnico que hoy gana protagonismo se basa en recrías más largas —de hasta 200 días—, con esquemas nutricionales ajustados y foco en la eficiencia. La consigna es clara: “hacer mucho más con menos”, en un contexto donde cada punto de conversión resulta determinante para la competitividad del negocio.
Inversión y escala: el enfoque empresarial
En este marco, ADBlick presentó el Módulo 12 de su fideicomiso Ganadería, orientado a la producción y comercialización de ganado vacuno, con énfasis en recría y terminación tanto a campo como a corral. El proyecto apunta a producir novillos aptos para mercado interno y exportación, bajo un esquema profesional que incorpora control de stock, seguimiento de peso y trazabilidad.
El objetivo es alcanzar una escala de entre 8.000 y 10.000 cabezas, volumen que permite optimizar costos, diluir gastos fijos y mejorar el poder de negociación en la compra de insumos y la venta del producto final. El proceso productivo comienza con la adquisición de terneros recién destetados, continúa con el desarrollo a campo hasta los 320–330 kilos y finaliza con la terminación —a pasto o en feedlot— hasta pesos de entre 430 y 480 kilos.
Un nuevo marco para la ganadería argentina
Desde la conducción de la firma, José Demicheli remarcó que un negocio atractivo debe cumplir tres condiciones fundamentales: no depender exclusivamente del mercado interno, ser competitivo en exportación y estar inserto en un mercado en crecimiento. Según su análisis, la ganadería argentina hoy reúne esas tres variables.
En un escenario caracterizado por mayor estabilidad macroeconómica, desregulación y apertura comercial, el negocio ganadero vuelve a posicionarse como una alternativa concreta para canalizar inversión productiva. La combinación de un mercado internacional tensionado por la menor oferta, una ecuación productiva basada en la eficiencia y un marco político-económico más previsible da forma a un nuevo ciclo para la ganadería argentina, con perspectivas de crecimiento y valorización sostenida en el mediano plazo.