
En la Chacra Experimental Integrada El Pato —un espacio de articulación entre el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) y el municipio de Berazategui— se desarrolla un ensayo de cáñamo que retoma una larga tradición productiva argentina y la adapta a los desafíos actuales del cinturón hortícola bonaerense.
La experiencia consiste en un proyecto de investigación aplicada centrado en el cultivo de cáñamo variedad Lupin®, cuyo objetivo es evaluar su adaptación a las condiciones edafoclimáticas de la región y generar información técnica que permita su incorporación en sistemas productivos reales.
El trabajo es llevado adelante de manera conjunta por la Universidad Nacional Arturo Jauretche, el CONICET y el Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, con la participación de equipos técnicos, investigadores, profesionales del área de alimentos y estudiantes universitarios que realizan el seguimiento en campo y los análisis correspondientes.
Durante una recorrida por el ensayo, el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, destacó la importancia estratégica del proyecto: “Necesitamos producir más y mejor, pero también producir distinto. Desarrollar este cultivo es clave para una provincia como Buenos Aires, y estos ensayos nos permiten generar conocimiento concreto para ese camino”.
Ciencia aplicada y diversificación productiva
La investigación pone el foco en los distintos usos potenciales del cáñamo, priorizando su aprovechamiento forrajero, seguido del industrial y el alimenticio. Desde esa perspectiva, se analizan variables agronómicas centrales para su incorporación productiva: fechas de siembra, densidad de plantación y asociación con otros cultivos.
El ensayo contempla tres fechas de siembra —20 de octubre y 29 de diciembre de 2025, y 19 de enero de 2026— con el objetivo de evaluar cómo incide cada ventana en el desarrollo, el rendimiento y el comportamiento general del cultivo. Asimismo, se estudian distintas densidades para analizar su impacto en la producción de biomasa y granos por metro cuadrado, además de su respuesta sanitaria y fenológica.
En la última fecha de siembra, el cáñamo fue implantado en asociación con tomate, anco y maíz, una estrategia especialmente relevante para el cinturón hortícola bonaerense, donde los esquemas diversificados contribuyen a mejorar la eficiencia productiva y la sustentabilidad de los sistemas.
“Explorar cultivos como el cáñamo es apostar a más valor agregado, más ciencia aplicada y más oportunidades para el entramado productivo del cinturón hortícola bonaerense”, remarcó Rodríguez.
Un cultivo con historia
La experiencia actual dialoga con una historia profunda. A fines del siglo XVIII, Manuel Belgrano promovía el cultivo del cáñamo como herramienta estratégica para el desarrollo económico y la producción de insumos textiles y navales. Aunque aquellas iniciativas no prosperaron, su mirada anticipó debates productivos que hoy vuelven a cobrar vigencia.
Durante el siglo XIX y buena parte del XX, el cáñamo tuvo una presencia limitada pero persistente en el país, con experiencias industriales que alcanzaron su mayor desarrollo en la provincia de Buenos Aires. Ese proceso se interrumpió abruptamente a mediados de los años setenta, cuando la prohibición del cultivo desarticuló el entramado productivo existente.
Hoy, el ensayo que se desarrolla en El Pato recupera esa tradición desde una lógica contemporánea, basada en la articulación entre el Estado provincial, la universidad y el sistema científico. “Cuando la investigación se hace en el territorio y con objetivos productivos claros, el impacto llega mucho más rápido”, subrayó el ministro.
El proyecto busca así generar evidencia técnica sobre fechas de siembra, densidades y asociaciones productivas que permitan evaluar el potencial del cáñamo como alternativa forrajera, industrial y alimenticia, retomando una historia productiva argentina y adaptándola a los desafíos actuales de la agricultura bonaerense.