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Brecha Productiva En El Agro



Durante las últimas décadas, la agricultura argentina ha experimentado una profunda transformación impulsada por la incorporación de tecnología, la mejora genética de los cultivos y la adopción de nuevas prácticas de manejo agronómico. 

Sin embargo, a pesar de estos avances, aún persiste una diferencia considerable entre el rendimiento potencial que los cultivos podrían alcanzar bajo condiciones óptimas y el rendimiento real que efectivamente se obtiene en los campos productivos. Esta diferencia, conocida como brecha de rendimiento o brecha productiva, constituye uno de los principales desafíos para la competitividad y sostenibilidad del agro argentino.

La brecha productiva en los principales cultivos

Un estudio realizado por el investigador José F. Andrade, de la Cátedra de Cerealicultura de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) e investigador del CONICET, analizó el desempeño de los principales cultivos extensivos del país y su relación con el rendimiento potencial.

Los resultados muestran que:

  • En maíz y trigo, los rindes promedio alcanzan aproximadamente el 53% del rendimiento potencial en condiciones de secano, lo que implica una brecha productiva cercana al 47%.

  • En soja y girasol, el rendimiento promedio llega a cerca del 65% del potencial, lo que representa una brecha cercana al 35%.

Estos datos evidencian que existe un amplio margen para mejorar la productividad sin necesidad de expandir la superficie cultivada. En otras palabras, una parte importante del crecimiento productivo del país podría lograrse mediante la optimización del manejo agronómico y la adopción de tecnologías disponibles, permitiendo aumentar los rindes dentro de las mismas hectáreas actualmente en producción.

Factores que explican la brecha de rendimiento

La brecha productiva no responde a una única causa. Por el contrario, es el resultado de la interacción de múltiples factores agronómicos, ambientales, tecnológicos y económicos que influyen en el desempeño de los cultivos a lo largo de su ciclo.

Entre los factores más relevantes se encuentran:

1. Nutrición de los cultivos

La nutrición adecuada es uno de los determinantes más importantes del rendimiento. En muchos sistemas agrícolas argentinos, la reposición de nutrientes no alcanza a compensar lo que los cultivos extraen del suelo.

Esto genera procesos de empobrecimiento gradual de los suelos, particularmente en nutrientes clave como:

  • Nitrógeno (N)

  • Fósforo (P)

  • Azufre (S)

  • Zinc (Zn) y otros micronutrientes

La subfertilización suele estar asociada a decisiones económicas o a diagnósticos incompletos sobre la disponibilidad de nutrientes en los distintos ambientes productivos.

2. Manejo del suelo

La estructura, la materia orgánica y la capacidad de retención de agua del suelo son variables fundamentales para el desarrollo de los cultivos. Sistemas de rotación poco diversificados, compactación del suelo o bajos niveles de cobertura vegetal pueden limitar el crecimiento radicular y reducir la eficiencia en el uso de agua y nutrientes.

3. Malezas, plagas y enfermedades

La presión de organismos competidores o patógenos continúa siendo una de las principales limitantes de rendimiento. La aparición de malezas resistentes a herbicidas, por ejemplo, obliga a implementar estrategias de manejo más complejas e integradas.

Del mismo modo, plagas y enfermedades pueden afectar significativamente la producción si no se controlan adecuadamente.

4. Elección genética

La selección de híbridos o variedades adaptadas a cada ambiente productivo tiene un impacto directo en el potencial de rendimiento. La genética moderna ofrece materiales con mayor tolerancia a estrés hídrico, enfermedades o vuelco, pero su aprovechamiento depende de una correcta elección según el ambiente.

5. Decisiones de manejo

Factores como la fecha de siembra, la densidad de plantas, el control temprano de malezas, la estrategia de fertilización o la protección sanitaria influyen fuertemente en el resultado final del cultivo. Pequeños ajustes en estas variables pueden traducirse en diferencias significativas en el rendimiento.

Agricultura de precisión y manejo por ambientes

En este contexto, el manejo por ambientes y la agricultura de precisión comienzan a ocupar un rol cada vez más relevante en la reducción de la brecha productiva. Estas estrategias permiten reconocer que dentro de un mismo lote existen sectores con distinta capacidad productiva. Mediante el uso de: mapas de rendimiento,imágenes satelitales,sensores de suelo,análisis de datos históricos

los productores pueden realizar prescripciones específicas de insumos, ajustando la dosis de semillas, fertilizantes o fitosanitarios según el potencial de cada ambiente. Esto mejora la eficiencia en el uso de recursos y permite maximizar el rendimiento donde el potencial es mayor.

Expoagro 2026 y las nuevas estrategias para cerrar la brecha

En el marco de Expoagro 2026, que se realizará del 10 al 13 de marzo en el predio ferial de San Nicolás, diversas empresas del sector presentarán innovaciones orientadas a mejorar la productividad agrícola.

Entre ellas, Bayer exhibirá en el lote 45 un recorrido tecnológico que busca demostrar cómo la integración de distintas herramientas puede contribuir a reducir la brecha de rendimiento. La propuesta se basa en un enfoque sistémico que combina:, genética avanzada,protección de cultivos,herramientas digitales, prácticas de agricultura regenerativa

El objetivo es acompañar al productor durante todo el ciclo productivo, desde las decisiones iniciales de barbecho hasta la cosecha.

El rol de los cultivos de servicio

Uno de los ejes centrales del recorrido será el uso de cultivos de servicio o cultivos de cobertura. Estos cultivos, que se siembran entre campañas de cultivos comerciales, cumplen múltiples funciones agronómicas: protegen el suelo de la erosión,mejoran la estructura del suelo, aumentan la materia orgánica,reducen la presión de malezas,favorecen la actividad biológica

Al integrarse dentro de las rotaciones agrícolas, contribuyen a mejorar la salud física, química y biológica del suelo, lo que a largo plazo puede traducirse en sistemas más productivos y resilientes.

Camelina: una alternativa productiva invernal

Dentro de las alternativas presentadas se destaca la camelina, un cultivo invernal que ofrece varias ventajas agronómicas y económicas.

Entre sus principales beneficios se encuentran:

  • mantener el suelo cubierto durante el invierno

  • reducir la erosión y mejorar la infiltración de agua

  • generar una nueva fuente de ingresos para el productor

  • integrarse fácilmente en rotaciones agrícolas

Además, la camelina tiene creciente interés en mercados vinculados a biocombustibles y aceites industriales, lo que amplía sus oportunidades comerciales.

Agricultura regenerativa y captura de carbono

Otro de los programas presentados será PRO Carbono, la plataforma de soluciones regenerativas de Bayer en América Latina. Esta iniciativa busca promover prácticas agrícolas que contribuyan a mejorar la salud del suelo y reducir el impacto ambiental de la producción.

Actualmente, la plataforma conecta a cerca de 3.000 productores, promoviendo:

  • la medición de carbono en suelos

  • la adopción de prácticas regenerativas

  • la trazabilidad de las producciones agrícolas

  • la generación de datos verificables

El objetivo es construir cadenas agroalimentarias más sustentables, en las que el productor pueda generar valor tanto productivo como ambiental.

Dekalb Integrado: genética y manejo específico

Otra de las herramientas presentadas será Dekalb Integrado, un sistema que combina el potencial genético de los híbridos de maíz con recomendaciones agronómicas específicas.

Este esquema incluye:

  • prescripciones de densidad de siembra por ambiente

  • recomendaciones de fertilización nitrogenada por híbrido

  • uso de datos provenientes de redes agronómicas

La integración de estas variables permite adaptar el manejo del cultivo a cada lote, optimizando la eficiencia productiva y reduciendo la brecha entre rendimiento real y potencial.

Digitalización agrícola y toma de decisiones basada en datos

La digitalización es otro de los pilares que está transformando la agricultura moderna. En este sentido, la plataforma FieldView™ permitirá recopilar y analizar información proveniente de maquinaria agrícola y de los lotes productivos.

Entre las novedades se destaca el FieldView™ Drive 2.0, un dispositivo diseñado para mejorar la carga y procesamiento de datos desde la maquinaria. Gracias a este tipo de herramientas, los productores pueden acceder a:

  • mapas de siembra

  • mapas de rendimiento

  • análisis comparativos de campañas

  • información agronómica en tiempo real

Esto facilita una toma de decisiones más precisa y basada en evidencia.

Preceon: el maíz de baja estatura

El recorrido tecnológico culminará con la presentación de Preceon, un sistema de precisión para maíz de baja estatura. Este tipo de híbridos ofrece ventajas agronómicas importantes, como:

  • menor riesgo de vuelco

  • menor quebrado de plantas

  • mayor estabilidad del cultivo

  • posibilidad de ingresar al lote durante más tiempo del ciclo

Además, Preceon incorpora recomendaciones agronómicas y digitales específicas para cada lote e híbrido, con el objetivo de maximizar el rendimiento y mejorar la eficiencia del sistema productivo.

Más producción sin expandir la frontera agrícola

En conjunto, estas tecnologías reflejan una tendencia creciente en la agricultura moderna: producir más sin necesidad de aumentar la superficie cultivada.

La combinación de genética avanzada, manejo agronómico preciso, digitalización y prácticas regenerativas abre la posibilidad de reducir significativamente la brecha productiva en los sistemas agrícolas argentinos.

Si estas estrategias logran difundirse ampliamente, el país podría aumentar su producción de granos de manera significativa, mejorar la rentabilidad de los productores y avanzar hacia sistemas agrícolas más sustentables y resilientes frente al cambio climático.

En este escenario, el desafío no sólo será el desarrollo de nuevas tecnologías, sino también su adopción eficiente en el campo, mediante capacitación, asesoramiento técnico y acceso a información agronómica de calidad. De esta manera, la agricultura argentina podrá acercarse cada vez más al enorme potencial productivo que ofrecen sus ambientes.

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