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Panorama Sobre La Cosecha De Girasol En Argentina


La cosecha de girasol continúa avanzando a buen ritmo en las principales regiones productivas del país, con resultados iniciales que muestran rendimientos superiores al promedio histórico

Sin embargo, la persistente falta de precipitaciones comenzó a impactar negativamente en la condición hídrica de los cultivos, encendiendo señales de alerta de cara a las próximas etapas críticas del ciclo.

Según informó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) en su último Panorama Agrícola Semanal, la cosecha argentina de girasol ya cubre el 11,1 % del área apta a nivel nacional, estimada en 2,7 millones de hectáreas. En los últimos días se sumaron nuevas zonas a las tareas de recolección, destacándose el inicio de las labores en la provincia de Entre Ríos, que se agrega a los avances ya registrados en el norte y centro del país.

El rendimiento promedio nacional se ubica en 22,7 quintales por hectárea, superando los valores medios observados para esta misma fecha en campañas anteriores. Este desempeño positivo se explica, en gran medida, por un buen establecimiento inicial del cultivo y por condiciones climáticas favorables durante las primeras etapas de desarrollo, que permitieron una adecuada expansión foliar y un buen potencial productivo.

No obstante, el panorama comienza a mostrar ciertos signos de deterioro. La escasez de lluvias registrada en las últimas semanas provocó una reducción del área bajo condición hídrica Adecuada/Óptima, con una caída de 8 puntos porcentuales respecto de la semana previa. Esta situación genera preocupación, ya que una porción significativa del área aún en pie se encuentra atravesando etapas reproductivas, momento en el cual el cultivo presenta una alta demanda de agua para sostener la formación de capítulos y el llenado de granos.

Además, la abundante área foliar desarrollada hasta el momento, si bien es un indicador de buen crecimiento, incrementa la evapotranspiración y, por lo tanto, la necesidad de humedad en el perfil del suelo. En ausencia de lluvias oportunas, este escenario podría traducirse en pérdidas de rendimiento, especialmente en los lotes implantados sobre suelos con menor capacidad de retención de agua.

A pesar de estas limitaciones, la BCBA destacó que, por el momento, el 100 % del área evaluada se mantiene en condición Normal a Excelente, lo que refleja que el cultivo aún conserva un buen estado general. Sin embargo, los analistas advierten que será clave la ocurrencia de nuevos aportes hídricos en el corto y mediano plazo para sostener dicha condición, particularmente en los lotes que están ingresando en las etapas de definición del rendimiento, donde el estrés hídrico puede tener un impacto directo y significativo en los resultados finales de la campaña.

En este contexto, el seguimiento climático y la evolución de las lluvias serán determinantes para confirmar si los buenos rindes iniciales pueden consolidarse a medida que avance la cosecha en las principales zonas girasoleras del país.

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