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Etapa Final De La Cosecha De Cultivos Fina


La cosecha de cultivos de fina se encuentra transitando su etapa final en el área de influencia de la BCP, con un avance generalizado que refleja un elevado grado de concreción de las labores. 

Si bien el importante volumen de granos obtenidos en la presente campaña pudo haber generado, en algunos momentos, una leve desaceleración en el ritmo de la trilla —principalmente por cuestiones logísticas y de capacidad operativa—, las condiciones meteorológicas predominantemente favorables permitieron sostener las tareas de cosecha de manera casi continua. 

Las interrupciones registradas fueron puntuales y estuvieron asociadas, en su mayoría, a eventos aislados de precipitación, sin que ello provocara demoras significativas ni pérdidas de calidad relevantes.

Al momento del relevamiento, el avance de cosecha dentro del área de influencia de la BCP alcanza aproximadamente el 85% en la zona norte, el 70% en la zona centro y el 90% en la zona sur. Estas diferencias en el grado de avance responden tanto a la variabilidad en las fechas de siembra como a las características productivas y ambientales propias de cada subregión, así como también a la incidencia diferencial de los eventos climáticos ocurridos a lo largo del ciclo del cultivo.

Desde una perspectiva general, la campaña puede calificarse como muy buena en términos de rendimientos obtenidos, destacándose valores que, en numerosos casos, se ubican por encima de los promedios históricos. 

No obstante, se observa una marcada heterogeneidad regional e intralote, fundamentalmente asociada al impacto desigual de las heladas registradas durante etapas críticas del desarrollo de los cultivos. Este factor fue determinante para explicar las amplias diferencias de rendimiento observadas entre lotes con buen comportamiento agronómico y aquellos que sufrieron daños de distinta magnitud.

En la zona norte, los cultivos de trigo que lograron desarrollarse sin mayores inconvenientes, con adecuada disponibilidad hídrica y escasa afectación por heladas, alcanzaron rendimientos de hasta 5.500 kg/ha, reflejando un muy buen desempeño productivo. 

En contraste, los lotes que presentaron distintos grados de daño por heladas, especialmente durante encañazón y espigazón, registraron rindes considerablemente menores, con valores que oscilaron entre 1.500 y 3.000 kg/ha, evidenciando pérdidas significativas en el potencial productivo.

En la zona centro, la variabilidad fue aún más pronunciada, lo que puede atribuirse, en gran medida, a la mayor extensión territorial de esta área y a la consecuente heterogeneidad ambiental, edáfica y de manejo. En este contexto, se relevaron lotes con rendimientos destacados, que alcanzaron hasta 7.000 kg/ha en trigo, particularmente en aquellos sectores donde las condiciones climáticas fueron más benignas y las heladas tuvieron un impacto limitado. Sin embargo, en el extremo opuesto, los cultivos afectados por heladas severas mostraron rendimientos similares a los observados en la zona norte, ubicándose mayoritariamente entre 1.500 y 3.000 kg/ha.

Por su parte, en la zona sur, los rendimientos de trigo se situaron mayormente en un rango de 3.000 a 3.800 kg/ha, mientras que en cebada se registraron valores superiores, que oscilaron entre 4.000 y 5.500 kg/ha, confirmando el buen desempeño de este cultivo en la región. A pesar de ello, también se constataron pérdidas importantes en aquellos lotes que sufrieron el impacto de heladas intensas, con reducciones de rendimiento estimadas entre el 50% y el 70%, lo que condicionó fuertemente los resultados finales a nivel predial.

En síntesis, la campaña de cultivos de fina en el área de influencia de la BCP se caracteriza por un elevado nivel de producción y rendimientos destacados en numerosos sectores, aunque con una marcada disparidad asociada principalmente a factores climáticos. 

Esta heterogeneidad pone de manifiesto la importancia de continuar profundizando el análisis regional y el seguimiento agronómico, con el objetivo de optimizar estrategias de manejo que permitan mitigar, en la medida de lo posible, el impacto de eventos adversos como las heladas en futuras campañas.

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