
El panorama que describen los datos de faena vacuna confirma con bastante claridad que la ganadería argentina sigue atravesando una fase de ajuste profundo, con impactos visibles tanto en el corto como en el mediano plazo.
Si bien diciembre mostró una recuperación mensual respecto del piso extremadamente bajo de noviembre, el dato relevante es que la comparación interanual continúa siendo negativa y consolida una tendencia descendente que ya lleva varios meses.
Desempeño mensual e interanual
En diciembre de 2025 se faenaron 1,132 millones de cabezas, un volumen que, corregido por días laborables, resultó 10,1% superior al de noviembre. Esta mejora, sin embargo, debe leerse con cautela: parte de una base muy deprimida y no alcanza a revertir la dinámica contractiva de fondo. Frente a diciembre de 2024, la faena cayó 9,1%, lo que equivale a 113,5 mil cabezas menos y marca el sexto mes consecutivo de retrocesos interanuales, además de la décima caída en los últimos doce meses.
La magnitud de la retracción queda aún más clara cuando se observa la comparación histórica: el nivel de actividad de diciembre de 2025 se ubicó en el puesto 16 entre los últimos 46 diciembres, y ocho escalones por debajo del registro del mismo mes del año previo. Esto refleja de manera directa la escasez de hacienda disponible, consecuencia de varios años de sequía que forzaron una fuerte liquidación de existencias y deterioraron las dos últimas zafras de terneros.
Análisis por categorías
El derrumbe alcanzó a prácticamente todas las categorías relevantes, con la única excepción de los toros. La faena de machos totalizó 593,4 mil cabezas, 10,3% menos que en diciembre de 2024. Dentro de este grupo, la faena de novillos cayó 13,5% interanual y la de novillitos se redujo 10,3%, lo que confirma una menor disponibilidad de animales terminados y de reposición. El leve crecimiento en la faena de toros (+9,7%) tiene un peso marginal y no compensa la contracción general.
En el caso de las hembras, se faenaron 538,9 mil cabezas, 7,8% menos que un año atrás. La baja se explicó principalmente por la menor faena de vaquillonas (-9,6%), mientras que la de vacas descendió en forma más moderada (-3,1%). Aun así, como la retracción fue más intensa entre los machos, la participación de las hembras en la faena total subió hasta 47,6%, casi 0,7 puntos porcentuales por encima del registro de diciembre de 2024. Este nivel convierte a diciembre de 2025 en el quinto diciembre con mayor proporción de hembras de los últimos 36 años, un dato que sigue encendiendo señales de alerta desde el punto de vista del sostenimiento del rodeo.
Balance anual de la industria frigorífica
En el acumulado de 2025, la industria frigorífica faenó 13,585 millones de cabezas, lo que implica una caída anual de 2,5% (347 mil cabezas menos), que se suma a la contracción del 4,0% registrada en 2024. Así, el sector encadena dos años consecutivos de retroceso, reflejando de forma directa la menor oferta ganadera.
A pesar de la caída, el volumen faenado en 2025 se ubicó en el puesto 14 entre los últimos 46 años, aunque todavía por debajo de los niveles alcanzados en ciclos de mayor expansión ganadera. Los 137 establecimientos habilitados por Senasa concentraron el 77,3% de la faena total (10,5 millones de cabezas), con un promedio anual de 76,7 mil cabezas por planta y un promedio mensual de 6,39 mil cabezas. El resto de los establecimientos aportó 3,083 millones de cabezas (22,7% del total), con promedios significativamente más bajos, lo que vuelve a poner en evidencia la fuerte concentración del negocio.
En términos de composición, durante los últimos doce meses se faenaron 7,146 millones de machos y 6,439 millones de hembras. La faena de machos cayó 1,9% interanual y la de hembras 3,2%, lo que permitió que, en el promedio del año, la participación de las hembras descendiera levemente hasta 47,4%, aun cuando diciembre mostró un repunte puntual.
Implicancias y perspectivas
En conjunto, los datos confirman que la ganadería todavía está pagando el costo de la sequía y de la liquidación forzada de stock ocurrida en los últimos años. La menor oferta de animales limita la capacidad de recuperación de la faena, presiona sobre los costos industriales y plantea desafíos adicionales para el abastecimiento interno y las exportaciones. Al mismo tiempo, la persistencia de una participación elevada de hembras en la faena, incluso con leves correcciones anuales, sugiere que la recomposición del rodeo será un proceso lento y gradual, dependiente de mejores condiciones climáticas, señales de precios más estables y un horizonte de mayor previsibilidad para los productores.