
Fabricantes nacionales y multinacionales de maquinaria agrícola coinciden en advertir que la combinación entre el ingreso de tractores de origen chino y la apertura a la importación de maquinaria usada podría llevar al sector a cerrar 2025 con el peor desempeño de los últimos seis años, profundizando una crisis que ya viene golpeando con fuerza a la industria.
Según referentes del sector, la industria de maquinaria agrícola cerrará el año con un marcado deterioro comercial y productivo, ya que las ventas de equipos se ubicarían en niveles muy similares a los de 2024, un año que ya había sido considerado el más flojo de las últimas seis campañas. Esto implica no solo una retracción del mercado interno, sino también una fuerte presión sobre la estructura productiva y el empleo.
“En el mejor de los casos vamos a terminar en un número de ventas parecido al del año pasado, que fue el peor de los últimos seis años”, afirmó Hernán Zubeldía, presidente de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma). La entidad nuclea a más de 1.200 pymes del sector, distribuidas principalmente en las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, y representa alrededor de 40.000 puestos de trabajo directos, además de miles de empleos indirectos vinculados a proveedores, concesionarios y servicios técnicos.
Uno de los principales focos de preocupación señalados por los fabricantes nacionales es el ingreso de tractores de origen chino, que están llegando al mercado argentino con precios considerablemente más bajos que los equipos de producción local y regional. “Nuestros tractores son hasta un 40% más baratos que los brasileños, pero aun así no podemos competir con los chinos”, explicó Zubeldía en declaraciones públicas al portal Letra P. Según el dirigente, la diferencia de costos no responde únicamente a eficiencia productiva, sino también a escalas de fabricación, políticas de subsidios y estrategias comerciales agresivas por parte de los fabricantes asiáticos.
La inquietud no se limita a las pymes nacionales. Desde la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (Afat), que agrupa a las multinacionales con plantas industriales en el país —como John Deere, CNH, Agco y Claas—, también se encendieron señales de alerta. “El tema chino es una preocupación a nivel mundial. Tienen una estrategia comercial muy agresiva para descremar los mercados a los que llegan”, sostuvo Leandro Brito Peret, director ejecutivo de Afat.
Las empresas nucleadas en Afat concentran cerca del 85% del mercado de tractores, el 98% de las cosechadoras y alrededor del 50% de las pulverizadoras que se comercializan en el país. Cuentan con 12 plantas industriales radicadas en Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, y una cadena de valor que emplea de manera directa a unas 16.000 personas. A esto se suma un entramado de proveedores locales de piezas, logística y servicios que depende en gran medida del nivel de actividad de estas fábricas.
La presencia de marcas chinas comenzó a hacerse más visible en ferias del sector, como Expoagro, donde Lovol, una de las firmas asiáticas, se presentó con una oferta orientada a captar productores medianos y pequeños, atraídos principalmente por el precio.
El impacto de la apertura a la importación de maquinaria usada
A la presión que generan los equipos importados nuevos se suma la reciente habilitación para importar maquinaria agrícola usada, una medida que, según Afat, tendrá un impacto directo en los segmentos de mayor valor. “Están viniendo máquinas usadas de países con estructuras fiscales mucho más bajas y con financiamiento más conveniente, como Estados Unidos”, señaló Brito Peret, también en declaraciones a Letra P.
Desde la óptica de las fábricas, el ingreso de equipos usados no solo compite con la producción local, sino que también altera la dinámica del mercado, ya que muchas de estas máquinas llegan con precios difíciles de igualar, aun considerando su antigüedad. El directivo advirtió que el efecto será más visible en el mercado de cosechadoras, un segmento clave para la industria, cuyo pico de ventas se concentra en el primer trimestre del año. “En dos ciclos vamos a tener la real dimensión de la medida”, anticipó.
Los datos recientes confirman el freno de la demanda. Según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), entre octubre y noviembre se patentaron 1.052 máquinas agrícolas, lo que implicó una caída interanual del 17,2%. Este retroceso refleja no solo la mayor competencia externa, sino también un contexto macroeconómico complejo para los productores.
Un año marcado por la volatilidad financiera
El desempeño comercial de 2025 mostró una fuerte disparidad a lo largo del año. Durante el primer semestre, el mercado había crecido cerca del 15% interanual, impulsado por mejores expectativas productivas y cierta recomposición del ingreso del productor. Sin embargo, la segunda mitad del año estuvo marcada por el fuerte aumento de las tasas de interés, que llegaron a niveles cercanos al 80% en septiembre.
Aunque posteriormente las tasas descendieron hasta ubicarse alrededor del 30%, el daño ya estaba hecho: el acceso al crédito quedó virtualmente paralizado, afectando de manera directa la capacidad de compra de maquinaria, un rubro que depende en gran medida del financiamiento de mediano y largo plazo.
Reclamos al Gobierno y advertencias sobre el futuro del sector
En este contexto, tanto Cafma como Afat coincidieron en reclamar medidas concretas al Gobierno para mejorar la competitividad del sector. Uno de los pedidos centrales es la devolución de los saldos técnicos de IVA, que se generan por la diferencia entre insumos gravados al 21% y ventas alcanzadas por una alícuota reducida del 10,5%.
“A valores actuales, el Estado nos debe el equivalente a cuatro años completos de la grilla salarial de cada empresa”, afirmó Zubeldía, quien confirmó que existen conversaciones técnicas con el Gobierno para encontrar una solución gradual al problema. Desde el sector advierten que la falta de devolución de estos saldos afecta directamente el capital de trabajo y la capacidad de inversión de las empresas.
Finalmente, los dirigentes del sector alertaron que, sin cambios en el marco de costos, financiamiento y políticas industriales, la industria de maquinaria agrícola corre el riesgo de profundizar la pérdida de producción local. “Si seguimos importando máquinas, nos vamos a convertir en talleres de reparación. Ya lo hicimos hace 100 años y no queremos retroceder”, concluyó el titular de Cafma, sintetizando la preocupación compartida por fabricantes nacionales y multinacionales frente a un escenario que consideran crítico para el futuro del sector.