Escúchanos en vivo ▶️ Radio Cadenanet

Buen Comienzo De La Campaña Agrícola 2025/26.



Aunque las lluvias y las heladas continúan condicionando el avance de las labores agrícolas, la campaña 2025/26 se perfila con un comienzo alentador para los principales cultivos del país. 

Los productores afrontan un escenario de contrastes: por un lado, la excesiva humedad y las bajas temperaturas complican la logística y generan demoras; por el otro, la disponibilidad de agua en el suelo y el buen estado inicial de los cultivos aportan optimismo de cara a un ciclo con potencial de altos rendimientos.

En soja de primera, la siembra cubre hasta el momento el 4,4% del área nacional proyectada, lo que representa una demora interanual de casi 4 puntos porcentuales. La intención de siembra alcanza las 17 millones de hectáreas, un 4,3% menos que en la campaña pasada, evidenciando una leve retracción en la superficie destinada a la oleaginosa, posiblemente influida por los mayores costos y la competencia con otros cultivos, especialmente el maíz tardío. A pesar de la reducción de área, las condiciones de humedad superficial son favorables en la mayor parte del territorio agrícola, permitiendo un buen arranque en las zonas donde el terreno está firme. 

El Núcleo Norte, el centro-este de Entre Ríos y el centro de Córdoba presentan los mejores avances, con lotes que muestran una buena emergencia y plantas bien implantadas. En contraste, el centro y oeste bonaerense siguen enfrentando anegamientos y suelos saturados, lo que impide el ingreso de maquinaria y genera una acumulación de lotes pendientes de siembra. En estas regiones, los productores analizan incluso la posibilidad de reprogramar parte de la superficie hacia soja de segunda o maíz tardío, dependiendo de la evolución del clima en las próximas semanas.

En cuanto al maíz, el progreso también muestra cierta lentitud. Hasta el momento, se sembró el 36% del área nacional estimada, marcando un atraso de 2,7 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2024. El avance es muy dispar entre regiones: mientras el centro-norte de Santa Fe, el este de Córdoba y el noreste de Buenos Aires mantienen un ritmo de trabajo aceptable, el centro-oeste bonaerense y parte del sur de Córdoba continúan afectados por lluvias persistentes que complican las tareas. En estas zonas, muchos lotes previstos para siembra temprana se reprogramaron hacia fechas más tardías, entre fines de noviembre y principios de diciembre. A pesar de las demoras, el estado sanitario y vegetativo de los lotes implantados es muy favorable: el 79% se clasifica entre bueno y excelente, frente al 29% registrado el año pasado a la misma fecha. 

Este salto de calidad se explica por una mejor oferta de humedad en el perfil, la ausencia de estrés hídrico en etapas tempranas y temperaturas que, aunque bajas, han sido beneficiosas para un desarrollo vegetativo más equilibrado. En términos de proyección, el potencial de rendimiento del maíz 2025/26 se perfila como uno de los más prometedores de los últimos años, siempre y cuando las lluvias comiencen a moderarse y las condiciones permitan retomar el ritmo de siembra en las próximas semanas.

Paralelamente, la cosecha de trigo avanza de manera sostenida y cubre ya el 11,6% del área apta, con un rendimiento promedio nacional de 24,3 quintales por hectárea. Las primeras trillas en el norte y centro del país han arrojado resultados superiores a los esperados, con lotes que incluso alcanzan valores cercanos a los máximos históricos en regiones del NOA y NEA. 

En el centro y sur de Córdoba y en el norte bonaerense, los rendimientos también superan las proyecciones iniciales, gracias a un invierno húmedo que favoreció el llenado de granos. Sin embargo, no todo el panorama es homogéneo: las heladas tardías y episodios de granizo registrados en octubre dejaron focos de daño localizados, principalmente en el sudoeste bonaerense y La Pampa, donde aún se evalúan las pérdidas de calidad y rendimiento. Aun así, la proyección de producción nacional se mantiene en torno a 22 millones de toneladas, sostenida por la buena performance general del cultivo y por la posibilidad de que los rindes en el centro y norte compensen las caídas puntuales en otras regiones.

En síntesis, la campaña 2025/26 avanza entre dificultades climáticas y señales de fortaleza productiva. El exceso de lluvias y las bajas temperaturas de las últimas semanas obligan a mantener la cautela en las proyecciones, pero los fundamentos agronómicos son sólidos: los perfiles hídricos se encuentran bien cargados, la sanidad de los cultivos es buena y el potencial de rendimiento se mantiene alto. 

Si las condiciones acompañan durante noviembre, la campaña podría consolidarse como uno de los mejores comienzos de la última década, con un trigo firme y de buena calidad, una soja que recupera terreno y un maíz que, pese a los ajustes del calendario, promete resultados destacados. El desafío inmediato será lograr un equilibrio entre la humedad y la operatividad, para capitalizar plenamente el potencial productivo que, por ahora, se presenta con bases firmes y perspectivas muy alentadoras para el ciclo 2025/26.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente