
El panorama agrícola en la campaña 2024/25 ha presentado importantes avances y desafíos. La siembra de soja ha cubierto el 97% de las 18,4 millones de hectáreas proyectadas, con un 87% de las plantaciones en condiciones normales o buenas.
Sin embargo, la falta de precipitaciones ha afectado la condición hídrica de los cultivos, especialmente en el centro y sur del país, aunque algunas regiones, como Córdoba y el norte, han experimentado condiciones más favorables.
En cuanto a la fenología, el 47% de la soja de primera ha iniciado la etapa reproductiva, por lo que se requerirán lluvias durante el período crítico para asegurar buenos rendimientos. La siembra de soja de segunda ha alcanzado el 95%, pero se reportan algunos problemas en el Núcleo Sur debido a la falta de humedad superficial.
Respecto al maíz, la siembra alcanza el 91,6% de la superficie proyectada. La falta de lluvias ha afectado la condición hídrica, especialmente en los cultivos sembrados en fechas intermedias, los cuales están experimentando estrés hídrico. No obstante, los cultivos sembrados más temprano en la temporada presentan buenas perspectivas de rendimiento, particularmente en el este de la región agrícola.
En girasol, los primeros resultados de cosecha en el norte muestran rendimientos cercanos a los 20 quintales por hectárea, mientras que en el centro y sur del área agrícola la situación es más variable, con algunas zonas afectadas por la falta de lluvias y enfermedades fúngicas.
La cosecha de trigo ha alcanzado un 98,2% de la superficie apta, con un rendimiento promedio de 30,4 quintales por hectárea, aunque los rendimientos en el sudeste bonaerense siguen por debajo de las expectativas.
En cebada, la cosecha ha concluido con un rendimiento medio de 39 quintales por hectárea, un poco por debajo del promedio histórico y de la campaña pasada, debido a las temperaturas elevadas y la falta de lluvias durante el ciclo del cultivo.
En resumen, aunque la siembra de soja y maíz avanzan positivamente, las condiciones climáticas y la falta de precipitaciones en varias regiones podrían afectar el potencial de rendimiento en diversos cultivos.